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| Sevilla. 31 de diciembre de 2006 Tomo café con un amigo, antes de subir al tren de regreso para Madrid. Me cuenta que los naranjos de las calles dan frutas amargas con que las monjas elaboraban mermelada. Sevilla. 30 de diciembre de 2006 Salgo para Hispalis a las 7.30 de la mañana en tren. Cuando llego a la capital andaluza, un taxista me deja en el Club Pineda, previo paso breve por un NH. En el taxi escuchamos la SER: los locutores hablan de dos noticias que les parecen tristes. Por una parte, la ejecución del tío Sadam, según testimonia el actual Gobierno de Iraq. De madrugada, en Onda Cero no llamaban a Hussein “ex dictador”, sino “ex Presidente”. Casi todos los medios españoles emulan tal tratamiento. Todos los políticos y los medios aseveran que ETA ha cometido el atentado. Otegi declara que no ha pasado nada, y que el “proceso” debe seguir adelante. Jugamos un partido de futbito en Pineda, y perdemos 5-3. El Club Pineda es lo menos parecido a un polideportivo de Usera o un campo de tierra en Móstoles. Luego, comemos allí tres o cuatro docenas de personas y pasamos una agradable sobremesa. De noche, tomamos unas copas cabe la ribera del Bai Tis, frente a la Torre del Oro.
Madrid. 29 de diciembre de 2006 Después del Consejo de Ministros, Zapatero ha dicho que España va de rechupete en lo que se refiere al terrorismo. Y que cada día vamos a estar mejor. Madrid. 25 de diciembre de 2006 Ayer el Abc publicó una esquela que rompía con la tónica habitual: no incluía cruz, ni el “falleció tal día”, nada de “habiendo recibido los Santos Sacramentos”, nada de “ruegan una oración por su alma”. No se informaba sobre misas ni familiares. El finado no era licenciado, doctor, ingeniero, ni caballero de la Soberana Orden Militar de Malta. Se trataba de una esquela a cargo del PSOE. Había muerto Alfonso Perales Pizarro, “socialista, compañero y amigo”. Los del PSOE se limitan a un “te echaremos mucho de menos”. Para terminar, un verso de García Lorca sobre la libertad. Si esto les ha dejado mal sabor de boca, releamos a Jorge Manrique.
Este mundo es el camino
para el otro, qu’es morada sin pesar La esquela socialista va en página impar. Detrás, en la par, hay otra que sí lleva cruz. Recuerda los setenta años de la muerte de cuatro familiares; “asesinados por los rojos en Aranjuez”. Madrid. 24 de diciembre de 2006 Echamos una mano a las Misioneras de la Caridad —la orden fundada por la Beata Teresa de Calcuta— en el comedor de un colegio católico que, miren por dónde, cae cerca de la sede nacional del PSOE. Servimos la mesa para 300 ó 400 mendigos a quienes las Hermanas han preparado una cena navideña. Madrid. Del 18 al 23 de diciembre de 2006 Unos días repletos de trabajo, noticias y anécdotas. De entre ellas, destaco una rectificación de Iñaqui Gabilondo a resultas de una noticia que emitió en Cuatro y que le valió un severo rapapolvo por parte de la AVT. Madrid. 17 de diciembre de 2006 Converso con un familiar que me expone su interpretación sobre la negociación entre ETA y el Gobierno. O el PSOE. Para el Partido Popular y un buen número de periodistas, las elecciones de primavera ofrecen pie para un trato jugoso, puesto que los etarras desearán contar con representación en los ayuntamientos vascos; además de la vía financiera que se reabriría gracias a los sueldos de ediles, erarios municipales o subvenciones a fuerzas políticas. Madrid. 16 de diciembre de 2006 «La AVT quiere mostrar su desprecio absoluto al periodista Iñaki Gabilondo por la bajeza moral que ha demostrado al manipular la realidad, una vez más, aprovechándose de las víctimas del terrorismo». Madrid. 15 de diciembre de 2006 Los diarios dedican sus portadas a la actual reinterpretación de los años 30. Porque el PSOE ha pasado el primer trámite parlamentario para aprobar su Ley de Memoria Histórica, que viene a establecer una historiografía oficial sobre la II República y la Guerra Civil. Según el PSOE, constituirá doctrina de Estado que las izquierdas son buenas y las derechas malas. A los que lucharon bajo la insignia de la hoz y el martillo —y a sus descendientes— se les amplían los privilegios; a los torturados, asesinados o expoliados bajo la hoz y el martillo se los relega al olvido. Los caídos ante el avance de las tropas de Yagüe merecen encomio, mientras que los fusilados a las órdenes de Carrillo sólo formarán parte del imaginario de la ultraderecha. Pero, lean ustedes mismos la Ley, por favor. Aparte, esta mañana he comprado varios sellos. Los que franquean cartas para España llevan como motivo un belén de la catedral conquense y felicitaciones navideñas. Los de destino a Europa se han diseñado con el lema “lucha contra el tráfico de personas”, a pesar de que es el Gobierno quien los edita. Además, he pedido un sello para Estados Unidos. La estanquera me ha entregado uno que conmemora el centenario de las Juventudes del PSOE. Le he preguntado si tenía un modelo diferente, a lo que me ha respondido que no. Entonces, le he dicho que no lo quería. He estampado un sello para Europa (57 céntimos) y otro de destino nacional (29 céntimos) para la carta que llegará a América. Sale a ocho céntimos más que el sello socialista.
Madrid. 14 de diciembre de 2006 A la media noche de ayer —primeros minutos de hoy—, decidí ojear las noticias del telediario de Telemadrid. Hablaban de una mujer que acababa de fallecer y se dedicaba a la política. Por un segundo pensé en esa Ministra aficionada al Vogue y que nunca se casará.
Madrid. 13 de diciembre de 2006 Ceno con un matrimonio amigo de Canarias. Nacieron, se casaron y residen en Santa Cruz. Siempre que vienen a la Península, traen consigo productos de la tierra: Tirmas, licores, mojo, papas rojas. Y bienmesabe, como llaman en las Islas Afortunadas a una crema dulce hecha con almendras. Hace un par de años crucé el Atlántico con destino a Florida. Como la travesía incluye varias horas en las nubes sobre agua y tiburones, un servidor decidió tomarse un par de valerianas y luego un refresco con buena ración de whisky. El derivado de malta brotó de una petaca que guardaba en un bolsillo de la chaqueta. Aquella mezcolanza depositó tranquilidad en mi ánimo. Madrid. 12 de diciembre de 2006 El Mundo, Libertad Digital, la Cope y algunos pocos más han informado sobre unas palabras de Ibarra, el Presidente de Extremadura. «Si no le tienen miedo a Pedro J. Ramírez, que terminen con él de una vez», ha apelado el dirigente socialista a los camaradas de izquierdas. Ni los Bardem, ni Joaquín Sabina, ni resto del coro progresista han convocado manifestaciones en contra de Ibarra. Además, el socialista se ha referido a sí mismo como “hombre honrado y desamparado”, por lo que ha solicitado que su compañero Cándido Conde Pumpido, el Fiscal del Reino —perdón, del G0bierno—, le eche una mano para “acabar” con el director de El Mundo. Un destacado político amenaza a un importante periodista. Y vivimos en un Estado de Derecho. Madrid. 11 de diciembre de 2006 La izquierda española ha expresado su parecer sobre Pinochet. Rubalcaba lo tilda de “personaje funesto”. Garzón ha lamentado que la muerte del militar le haya impedido juzgarlo. A tenor de sus palabras, se comprende que el magistrado socialista deba rellenar de alguna forma noble el tiempo que no dedica a ETA. Diego López Garrido lo califica como “de las caras más siniestras de las dictaduras totalitarias fascistas en el siglo XX”. Por su parte, Gaspar Llamazares se queja de que “la fisiología haya ido más rápida que la justicia y que finalmente Pinochet y el pinochetismo hayan logrado la impunidad”. Joan Herrera ha determinado que, como consecuencia del óbito del ex dictador, España está obligada a aprobar la Ley de Memoria Histórica. En Libertad Digital, Rafael Rubio ha sopesado la actitud de los políticos españoles frente a los regímenes autoritarios o totalitarios. Resumiendo, «Uno de los portavoces extraoficiales del Gobierno, Enric Sopena, denunciaba escandalizado la obsesión de la ultraderecha (para Sopena no existe derecha si no es ultra o neocon) en comparar las dictaduras de Castro y Pinochet, para apresurarse a aplicar su tradicional benevolencia para juzgar al régimen de Castro —escribe Rubio—. Pinochet asesinó a unos 3.000 prisioneros políticos, y más de 30.000 chilenos tuvieron que exiliarse. Castro tiene documentados más de 10.000 asesinatos entre fusilamientos (5.725), ejecuciones extrajudiciales (1.206) y fallecimientos en prisión por diversas causas (1.216) y ha empujado a al menos 75.000 a morir en el océano, y obligó a más de dos millones de cubanos al exilio». En fin, conservemos estos verbos en espera de los fallecimientos de Carrillo, Josu Ternera, Hugo Chávez, Roldán o Barrionuevo. Desde otra perspectiva, los rotativos chilenos eluden colocar a Pinochet el vocablo de dictador. El Mercurio y La Tercera se refieren a él como “general retirado” o “ex comandante en Jefe del Ejército”. El editorial de El Mercurio repasa “la hondura de los odios que dividieron a la sociedad chilena desde mediados de la década de 1960”. Según el periódico de Santiago, el golpe de Estado de 1973 “evitó a Chile una guerra civil —que habría sido, sin duda alguna, muy sangrienta— o la caída en un totalitarismo”. La era de Pinochet permitió “dar a Chile un modelo de emprendimiento basado en la libertad individual y en el derecho de propiedad, valores crecientemente abandonados por décadas, y que en 1973 se hallaban en la imposibilidad de ejercerse, por la crítica situación del Estado de Derecho”. Sin embargo, “el legado positivo de su administración está ensombrecido y gravemente comprometido por inadmisibles violaciones a los derechos humanos”, continúa el editorial. Como consecuencia de la situación descrita por El Mercurio, “el debate en torno a la figura de Augusto Pinochet no se zanjará en nuestro tiempo, y acaso no lo sea nunca (...). Ésta debería ser hora para un especial esfuerzo de reconciliación entre todos quienes, en uno y otro bando, lucharon por lo que, desde la perspectiva de cada uno, creían mejor para Chile”, concluye el diario. La Tercera dedica un espacio al presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Monseñor Alejandro Goic, al caso del Pinochet que ha expirado. Según se manifiesta el prelado, “frente a la majestad de la muerte sólo cabe el respeto y los que tenemos el don de la fe y creemos en la vida eterna, lo mejor que podemos hacer es orar para que Dios tenga misericordia de él”. Al mismo tiempo, opina que “el hecho doloroso que marcó su gobierno fue la violación a los derechos humanos”. Como valoración, Monseñor Goic asume lo siguiente: “Lo importante es que aprendamos todos de lo que fue nuestra historia reciente y que respetemos las opiniones divergentes que existen en el país, evitando todo aquello que provoque una destrucción de la institucionalidad democrática de la nación”. Para terminar con los obispos, dos del Norte. De aquí. Madrid. 10 de diciembre de 2006 Por la tarde me cruzo con un matrimonio de vecinos que deben de habler cumplido los sesenta años. Están hablando con una pareja que no llega a los treinta. Ella escucha a los mayores con aspecto de cierta deferencia y atención. Él está más lejos, viste de chándal y va cargado con unas bolsas. El señor mayor les dice que van a Misa, y que ellos debieran hacer lo mismo. El joven se ríe. Por la noche me entero de que Pinochet ha muerto. Como segunda suposición del día, un servidor augura para mañana la charlotada de Zetapé. Al menos servirá para comparar las declaraciones del PSOE con las de cuando Fidel se reúna con Augusto. El Escorial. 9 de diciembre de 2006 Nos llegamos hasta un monte sobre San Lorenzo donde se encuentra un restaurante llamado El Horizontal. La temperatura es baja, sopla un ligero viento frío y el ambiente mantiene la humedad que han dejado las lluvias. Algunas vaguadas de los caminos se ven encharcadas. Mientras, las merinas pastan tranquilas. Pedro Salinas dedicó algunos versos a la obra de don Felipe. “No le falta nada: está hecho”, resumía el poeta madrileño. Madrid. 8 de diciembre de 2006 Un sol deslumbrante ilumina un día que empieza con viento. El tempestuoso aire agita los árboles y arranca algunas hojas amarillas de los plátanos. Durante los últimos días ha estado lloviendo de noche. En Libertad Digital dedican espacio a monseñor Amigo. El Cardenal de la vieja Hispalis critica la política antirreligiosa del Gobierno, en línea con el documento que la Conferencia Episcopal presentó la semana pasada. Madrid. 7 de diciembre de 2006 Un día medio laboral que recuerda un pasaje de Ivanhoe. Lo leí la semana pasada. Madrid. 6 de diciembre de 2006 Leo unos capítulos de Tercios de España, de Fernando Martínez Laínez (periodista) y José María Sánchez de Toca (general de Infantería). Explican cómo los soldados de los Habsburgo provenían de diversas naciones —alemanes, italianos, valones, irlandeses, suizos—, si bien descollaban los españoles. Los nacidos en España ocupaban los puestos de vanguardia, y eran considerados los más agerridos tanto por parte de aliados como por parte de enemigos. La tropa española solía menospreciar a los italianos, a pesar de que buen número de ellos tenían como Rey a su Católica Majestad. Los compatriotas del general y banquero genovés Ambrosio Spinola recibían el baldón de “bujarrones”. Un año hace, un servidor acudió al Centro Cultural de la Villa, para echar un ojo a una exposición sobre el Madrid del Siglo de Oro. Ahí se exhibía un volumen de un tal Antonio Liñán y Verdugo; la Guía y avisos de forasteros que vienen a la Corte. Escrito probablemente en 1620, este libro incluye una visión, cuando menos, complementaria de la expresada en los párrafos precedentes. «Eliano en su libro 10 de su Varia Historia, dijo: “De la misma manera que los peces del mar se hallan pocos sin espinas y escamas, también entre los hombres vagantes y ociosos se hallan pocos sin malicia, cautela, engaño ó invención”. Cicerón en el libro 2º De Officiis, dice que esta manera de hombres son peste para los otros; y esto, aunque, como dije, en todas repúblicas y en todas edades se ha visto y se ha hallado, se ha llorado el daño que esta manera de gente acarrea y trae, con todo eso en ninguna tierra ni patria se ve tanta diferencia de estos zánganos como en España, por ser nuestros naturales españoles poco inclinados á las artes y oficios mecánicos y á todo aquello que es trabajo, requiere flema y sufrimiento». Madrid. 5 de diciembre de 2006 Repaso algunas revistas que hay en casa, antes de tirarlas. Me regalaron hace dos años un ejemplar de “La aventura de la Historia” con artículos algo interesantes sobre los últimos días de Hitler y sobre la Guerra de Crimea. En una sección de curiosidades hablan sobre Matusalén, a resultas del cual citan la traducción de la Biblia a cargo de Nácar y Colunga. «Cuando creó Dios al hombre, le hizo a imagen suya. Hízolos macho y hembra, y los bendijo y les dio al crearlos el nombre de Adán». El redactor del texto se extraña de la cita; ¿Dios los llamó Adán? Para salir del entuerto, un servidor acude a las fuentes. Echo al cesto de papeles viejos un Nuestro Tiempo en el que he encontrado una descripción del lago Baikal. Este charco siberiano se asienta desde hace 25 millones de años a lo largo de 636 kilómetros y a lo ancho de sesenta. Su profundidad máxima se cifra en 1.637 metros. Según Sonia Felipe, que firma el artículo, Baikal retiene la quinta parte de toda el agua dulce líquida del mundo. Durante la época soviética, asegura, se convirtió en uno de los lagos más contaminados del planeta. Su superficie se calienta hasta los 15º en julio. En ese número de Nuestro Tiempo ofrecen una semblanza de Severo Ochoa. Negrín —el del oro de Moscú— le dio esperanzas en el curso 1935-1936 de conseguir una cátedra en Santiago, puesto que el político socialista presidía el tribunal de dicha universidad. A la hora de la verdad, Negrín lo dejó tirado, y Ochoa —que miró con desdén a los dos bandos de la guerra— se largó fuera, con la intención de progresar. Se instaló en la Alemania nazi, hasta que su mentor, el premio Nobel Meyerhof, debió abandonar el solar germánico. Era judío. Madrid. 4 de diciembre de 2006 Entro en un Dia para comprar un zumo y algo de picar que me piden unas compañeras del cliente que atiendo por las mañanas. Delante de un servidor se encuentra en la cola un hombre de sesenta años o menos. Pelo blanco, ropa raída y olor a días sin lavarse. Sus dedos parecen sabañones. Farfulla, se queja al aire y blasfema. Se lleva un break de vino y otro de leche. Euro y medio o dos euros le cuestan. Leo en Libertad Digital que las autoridades —desde el Ayuntamiento de Barcelona hasta casi la ONU— sonríen ante un caso de okupación. Los okupantes viven de la Cruz Roja en un inmueble que, a la postre, pertenece a las Koplowitz. De momento, no hay manera de echarlos. Madrid. 3 de diciembre de 2006 Quedo con un amigo para correr por los parques de Moratalaz y Valdebernardo. Recuerdo que la semana pasada vimos por ahí un cortejo nupcial —con limusina blanca incluida— de unos coreanos. Los árboles se empiezan a desprender de sus hojas, bajo unas nubes frías y una suave brisa que seca las húmedas calles. En el Reino Unido han detectado polonio radiactivo en varios lugares. En los últimos días algún espía y político ruso han sido envenenados con esta sustancia. Madrid. 2 de diciembre de 2006 Chispea y todas las calles rebosan de compras y luces de Navidad. En Colón sigo viendo la noria que contemplé la semana pasada, lo mismo que un pentagrama con las primeras estrofas del Adeste Fideles bajo la estatua del Almirante. Cada clave y nota de este villancico se iluminan al unísono de una clásica versión cantada que suena allí. Madrid. 1 de diciembre de 2006 Acudo a la consulta de una dentista que me ha aconsejado un cuñado. Hace medio año me extrajeron dos muelas del juicio en el Gregorio Marañón. En aquella ocasión, mientras esperaba mi turno, en frente y a mi lado había pacientes con cáncer de boca a quienes también atendía el cirujano maxilofacial. La valoración general que supuso aquel médico de la Seguridad Social no dista de la que pueda merecer un veterinario. Un experto en muelas, pero no en personas que sufren dolor. Y eso que ahora disfrutamos de una tecnología y anestesias que no conocieron nuestros antepasados. Ni Julio César ni Felipe II pudieron recibir un cuidado bucal la mitad de bueno que el nuestro. Empiezo a leer una edición de Ivanhoe parecida a los crisolines de Aguilar. En la Gran Enciclopedia Rialp —donde califican esta novela de mediocre— afirman que Juan Valera prefería cualquier obra de Scott a lo mejor de Balzac. El autor de Pepita Jiménez ocupó el cargo de Ministro de Instrucción de Pública. Otros tiempos.
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| © J. M. Sánchez G. | ||||