Libros que les aconseja un servidor para este verano

“El quadern gris”, de Josep Pla.
“Vallejo y yo”, de Juan Antonio Vallejo-Nágera.
“Quién es el hombre”, de Leonardo Polo.
“Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?”, de Enrique Jardiel Poncela.
“La isla del tesoro”, de Robert Louis Stevenson.
“Don Álvaro de Luna y su tiempo”, de César de Silió.
“Music for chameleons”, de Truman Capote.
“La Primera Guerra Mundial”, de Martin Gilbert.
“Los judíos”, de Luis Suárez.
“La rebelión de las masas”, de José Ortega y Gasset.

Tanto si les seducen estos títulos, como si no les resultan de interés, lean dos o tres libros al mes, por favor.

La Facultad de Teología de la Universidad de Navarra tiene publicados con Eunsa los libros de la Biblia —agrupados en cinco tomos: Pentateuco, Históricos, Poéticos y Sapienciales, Proféticos y Nuevo Testamento— en unas ediciones de notable rigor lingüístico, teológico e historiográfico. Aunque no siguen la traducción de Nácar y Colunga en el pasaje donde se cita a Kyrenio (Lucas II, 2).
Por cierto, si a ustedes les interesa una versión de los Evangelios con sabor a vino galileo y con la textura de los panes ázimos de Ben-Hur, la de Nácar y Colunga les gustará.

Madrid. 27 de julio de 2007

Les paso una anécdota que he encontrado en Libertad Digital: «En Barajas, pasando uno de los mil controles innecesarios y probablemente inútiles para prevenir atentados me vi interpelado por un agente de la autoridad. Me preguntaba de donde venía y le dije que de Budapest. Puso cara de póker y le aclaré, “Hungría”. No le solucioné porque me preguntó: “¿Es Europa?” (...) . Lo que me molestó es que quien me interpelaba era sudamericano (sudamericana, en realidad). Así que me encontré con que tengo que dar explicaciones a un ciudadano de otro país para moverme por un aeropuerto de España. (...) Dos metros más allá otro señor con cara de indio americano (no es racismo, es que era indio, si hubiera sido rubio y de ojos azules habría dicho que tenía cara de celta) me ordenó quitarme el cinturón. Le insistí en que no me había pitado en ningún arco detector de metales pero el guardia, autoritario, me ordenó quitármelo. Así que ya ve usted quiénes están permitiendo a los españoles entrar en España. Comenté lo sucedido en un ascensor a una empleada del aeropuerto que me dijo que (...) ese mismo día se había descubierto una red de empleados sudamericanos en Barajas que colaban a inmigrantes ilegales. Así resulta que estamos en manos de un grupo de extranjeros que facilitan la inmigración ilegal y ponen trabas a los españoles (...). No me tenía por xenófobo pero me temo que cada vez lo soy más».

Hace unos días les transcribí una cita de Ortega y Gasset: “La burocratización de la vida produce su mengua absoluta (...). La riqueza disminuye, y las mujeres paren poco. (...) Los extranjeros se hacen dueños del Estado”. A mi paisano le crispaba que el bárbaro, como el hombre–masa, “ha aprendido a usar muchos aparatos de civilización, (...) [pero ignora] los principios mismos de la civilización”.

Madrid. 26 de julio de 2007

En el metro había una chica que llevaba la mitad superior del pelo teñida de rosa. El resto del cabello se lo había rapado. Vestía con camiseta de tiras y unos pantalones negros que le colgaban desde casi por debajo de las nalgas, y le llegaban hasta media canilla. Cubría sus pies una especie de calcetines gruesos doblados hacia abajo, de manera que ocultaban sus zapatos y rozaban el suelo. Esta prenda era de color negro interrumpido por franjas anchas de color rosa.
En la espalda, un poco por debajo de su cuello, se había injertado una serie de piercings que formaban un rombo rectangular. Ocupando una superficie equivalente a la palma de una mano, le sobresalían de la piel ocho bolitas metálicas que marcaban el perímetro de este rombo. La epidermis en torno a cada bolita estaba enrojecida y dejaba al descubierto unos milímetros de dermis, casi en carne viva.

Casi todos los clientes han coincidido hoy en solicitar varios y extravagantes encargos. Saben que tenía decidido irme mañana. Han esperado hasta el último momento.
Comento este modo de trabajar tan hispánico a mi hermano. Me traslada que en Jaén existe un “Área de Igualdad” de la mancomunidad, comunidad autónoma, diputación provincial o lo que sea. Esa “área” cuenta con veinte personas empleadas. Aparte, conoce a uno que ha estado trabajando en el Ayuntamiento de Jaén durante doce años. Cada mes ingresaba unos 5.000 euros. Ahora ya no gobierna el PP, así que se encuentra en el paro. En España hay dos o tres millones de funcionarios, aparte de todas esas “áreas” y cargos diversos.
Hoy se ha reunido el Congreso en pleno. Pero no para debatir sobre el CNI. Han nombrado a la Calvo vicepresidenta de la cámara. Y cobrará 11.000 eurazos cada mes. Suma tres sinecuras: diputada, ex–ministra y segunda de a bordo en la Carrera de San Jerónimo.
Según mi hermano, España se convertirá, cuando ella quiera, en el país más rico y poderoso de la tierra.

Inciso. Del pleno hodierno del Congreso se han ausentado 72 señorías, de las cuales 38 se sientan (cuando quieren) en los bancos del Grupo Popular.

Madrid. 25 de julio de 2007

Festividad del Apóstol Santiago. Como ya no queda bien eso de matar moros, hoy es día laborable.

El conductor del metro ha detenido el tren durante dos o tres minutos al final de un túnel.

Madrid. 24 de julio de 2007

Llevo un poco retrasado este dietario. Por otro lado, en cuanto complete las fechas pendientes, me complacerá dejarles unos consejos sobre lecturas para las siguientes semanas.

Esta mañana, mientras caminaba por un pasillo largo del Metro, oía a una mujer cantar. Ella estaba sentada en el extremo opuesto a aquel desde donde un servidor había entrado en el pasillo. Esta mujer contaba con un altavoz, un pequeño equipo y otros dispositivos musicales, e intentaba imitar la canción “My Heart Will Go On”, de la película “Titanic”. Desafinaba una barbaridad.
Pero me ha recordado una fiesta de compromiso a la que acudí hace casi diez años. Unos amigos de la familia celebraban sus bodas de plata. Como tenían—y siguen teniendo— posibles, trastocaron su chalé de Santo Domingo (provincia de Madrid) y su jardín, para convidar a cincuenta o ciento. Aperitivos, salmón, cava, solomillo, tintos y Barbadillo. Me correspondía, aunque fuese por edad, cenar en la mesa de sus hijos. Filii ac horum amici se caracterizaban —más o menos casi todos— por su escaso interés en escuchar, al tiempo que demostraban una apasionada facundia. Sus temas de conversación y la intensidad de sus voces restaban argumentos a los partidarios de la oligarquía. Empero, la comida y el vino eran deliciosos.
En esto, tras el banquete, una amiga de los hijos cantó “My Heart Will Go On” en medio del jardín. A la vez que se servían los licores y los postres, un grupo de invitados había programado algunos entretenimientos: chistes, música, magia, comedia. Mi madre se dedica —y se dedicó— a lo último. El caso es que aquella chica, cuya actitud durante la cena se me antojó opuesta al común, cantaba con un timbre dulce y evocador. Mereció la pena. Y jamás he vuelto a verla.

Mientras escribo estas líneas, escucho “Gumption”, una composición de Hans Zimmer incluida en la película “The holiday”.

Madrid. 23 de julio de 2007

A media noche han retransmitido en La2 la “Madama Butterfly” que Plácido Domingo está dirigiendo estas semanas en el Teatro Real. Esta emisión coincide con uno de los días de Cristina Gallardo-Domâs como soprano protagonista. Durante el entreacto, ofrecen una entrevista con esta chilena que goza de renombre, sobre todo por poner voz a los personajes de Puccini. Ella valora como óptimas las interpretaciones de Cio–Cio–San a cargo de la Callas y de Mirella Freni.
Precisamente, en casa contamos con un disco de la grabación realizada en 1955 en La Scala de Milán. La Callas como Butterfly, y Karajan a la batuta. También tenemos un DVD de la Freni; se trata de una versión fílmica de 1974 que aúna las virtudes de la ópera y el cine, y la maestría de la Freni con la de Plácido Domingo, quizá el mejor Pinkerton de la historia. Y Freni quizá la mejor Butterfly.
El comentarista de Televisión Española, además, cuenta que el estreno de esta ópera en Madrid (1907) recibió malas críticas en la prensa. Calificaron “Madama Butterfly” como “muy lamentable”. El día que acudí a la representación, cantaba Micaela Carosi, quien no resultó tan afinada como la Gallardo.

Esta mañana me he montado en un tren de la línea 4 del Metro. Olía a buhardilla vieja y húmeda que sirve de cobijo para gatos. Antes las líneas 4 ó 1 estaban ventiladas y frescas. Ahoran han tapado sus techos y paredes de teselas con paneles sintéticos que atraen el calor.

Madrid. 22 de julio de 2007

Esta mañana he ido a la piscina. Me he dirigido a la parte de los vestuarios donde acostumbro a cambiarme. Allá estaban charlando tres señores que ya no cumplirán los sesenta. Uno de ellos hablaba sobre Marlaska y Garzón. “Garçon”, ha comentado otro, y ha seguido con la tertulia. Disculpen si mis recuerdos no fueren precisos hasta el escrúpulo, pero, al cabo de medio minuto, este último ha dicho: “Me podía haber tocado el ‘caso Bono’, pero, como ninguno queremos tener problemas, y menos con estos de ahora, hice lo que todos; pasar la pelota”.

Echo una mirada a la prensa. En El País, Gallardón ha publicado un panegírico de Polanco y, en parte, también de sí mismo. «Si la profunda tristeza que me ocasiona la muerte de Jesús de Polanco no llega a convertirse en abatimiento, es sólo gracias al consuelo de poder sentirme seguro, y agradecidamente orgulloso, de la naturaleza esencial que alimentaba la relación que durante tantos años mantuvimos: una auténtica y siempre correspondida amistad. (...) Eran muchas también las coincidencias, como la pasión y la entrega con la que ambos vivíamos nuestros respectivos compromisos con una determinada manera de entender cómo incorporar nuestro país a la modernidad (...) lo hizo de modo brillante (...) lealtad añadida que nos profesábamos mutuamente».
Y, para más inri, en Telemadrid han emitido una película de las adolescentes gemelas Olsen.

Por la capilla ardiente de Polanco han pasado el Rey, Zapatero, Rajoy, Zaplana, Florentino, Gallardón et alii. A su entierro —oficiado según el rito católico— han asistido los presidentes de Cataluña y Andalucía, el dueño de El Corte Inglés, cuatro ministros, Isidoro Fainé, César Alierta y un representante de Amancio Ortega. Y más gentes, claro.

En la película de “Mission: impossible” se recita un pasaje del Libro de Job (III, 11-14): “Quare non in vulva mortuus sum? Egressus ex utero non statim perii? (...) Nunc enim dormiens silerem et somno meo requiescerem cum regibus et consulibus terrae, qui aedificant sibi solitudines”. Con los reyes y gobernantes de la tierra, que se hacen construir mausoleos...

Madrid. 21 de julio de 2007

Muere Jesús Polanco. Jesús de Polanco, para algunos.
A finales del siglo XV, Jorge Manrique compuso las famosas “Coplas a la muerte de su padre”. En la segunda mitad de esta obra, el autor compara, de manera encomiástica, a don Rodrigo Manrique con los hombres ejemplares en virtus et pietas; Octavio, Julio César, Tito, Antonino Pío, Marco Aurelio, Trajano, Escipión el Africano [y Numantino], Teodosio, Aníbal, Constantino, Adriano. Como estos versos no resultan apropiados hoy, citaremos algunos del principio: “Nuestras vidas son los ríos / que van a dar a la mar, / qu’es el morir; / allí van los señoríos / derechos a se acabar / e consumir; / (...) allegados son iguales, / los que viven por sus manos / e los ricos”.

Quince años atrás visité la exposición de “Las edades del hombre”. En Valladolid o Burgos. De aquello, se han quedado en la memoria de un servidor dos tipos de representaciones. Primero, las estatuas románicas de apóstoles. Segundo, los cuadros y tablas policromadas de esqueletos de obispos y magnates enterrados con todas sus riquezas y símbolos de poder terrenal.

Rosebud.

Madrid. 20 de julio de 2007

He subido a un autobús urbano. De estos que tienen, casi al final, asientos enfrentados. En esta parte estaba sentado, junto a una ventana, un hombre de entre treinta y cinco y cuarenta años. Hirsuto y seboso. Vestía camiseta negra sin mangas, pantalones cortos y estaba descalzo. Junto a su pie izquierdo permanecían sus chancletas. Había dejado el pie derecho sobre el asiento opuesto. Escuchaba música con su ipod.

Madrid. 16 de julio de 2007

He inspeccionado algunos blogs. Encuentro el de Quique Muñiz, a quien mucho tiempo ha conocí, y de quien no había vuelto a tener noticias. Por eso, con sumo respeto, un servidor declara que ha experimentado la impresión de estar leyendo el diario de Forrest Gump.
Por otra parte, Quique dispone de una pequeña web dedicada a esas tapas que conectan las ciudades con sus modernas catacumbas: redes para abastecimiento de agua y cloacas, electricidad, telefonía o gas.
Aunque Quique es licenciado en Hispánicas, no lo demuestra. Prefiere dedicarse a la fotografía. De hecho, tiene una secuencia casi magistral con una anciana enjuta de pueblo y una joven de ciudad que parlotea por móvil. La aconsejo (la secuencia, se entiende).
De cualquier modo, gracias a Quique he caído en la cuenta de que ya no hay droguerías, pues ahora se llaman perfumerías. Tampoco es lo mismo, claro.

Madrid. 15 de julio de 2007

Hemos acudido a la representación de Madama Butterfly que dirige Plácido Domingo en el Teatro Real. Puccini estrenó la primera versión de este melodrama japonés en 1904 en La Scala de Milán. Tras un par de mejoras, en 1906 ofreció la versión definitiva en la Opéra-Comique de París. Un año después llegó al Teatro Real.
Esta noche, la orquesta ha sonado espléndida, gracias a la batuta de Domingo. Sin embargo, la soprano no ha acertado en varios momentos a encarnar con su voz la sublime historia de Cio–Cio–san. Además, la escenografía —que mostraba una tramoya abierta— parecía ambientarse en el Hollywood o Nueva York de los años cuarenta. Casi todo en blanco y negro. El suelo imitaba el mármol y, junto con la estructura de la casa de Pinkerton y Butterfly, recordaba a un banco de la Gran Vía. Han usado un coche de atrezzo que me ha hecho rememorar la película de “Casablanca”. La ópera se grababa y se emitía por diversas pantallas.
A esta Madama Butterfly le han quitado el toque cromático del azafrán desvaído, las superficies acolchadas y la fragilidad del loto. He echado en falta la luz tamizada, las paredes de papel, el cerezo en flor y el té.

Fuera nos hemos cruzado con Garzón. A su paso hemos comentado lo chapucero que es. Me temo que no se ha percatado.

Madrid. 14 de julio de 2007

Ayer vino un amigo de Miami con su familia. Pasará poco más de un mes acá. Los primeros días, de negocios; el resto, de vacaciones. Coincide este sábado con otro amigo, que ahora vive en La Coruña y que se casará dentro de seis semanas o siete. Hemos quedado con dos más, para cenar en un restaurante con terraza en Pozuelo. Nos han servido un buey delicioso.
Luego hemos tomado unas copas en un bar bastante conocido junto a la calle Serrano. Ahí trabaja Meléndez, un señor delgado que se acerca a la edad de jubilación y que lleva siempre un traje impecable, corbata bien anudada, y un rostro sereno. En el local también hay portero seriote y camareras jóvenes.

Madrid. 13 de julio de 2007

Esta semana empezaba con la nueva Ministra de Vivienda, Carmen Chacón. Para que luego digan que Zapatero no agradece favores. Sobre todo los inestimables desvelos durante la campaña electoral. Que se lo pregunten a Sonsoles.

Ayer realicé una pequeña gestión bancaria en una sucursal de la Caixa. Detrás de mi esperaba un hombre que rayaba los cuarenta años. Vestía camiseta negra sin mangas y bañador. Calzaba unas chancletas que acumulaban cierto salitre junto a los dedos. Olía vinagre rancio, salsa de tomate, pescado podrido y ropa sucia.
No se molestó en permanecer a un lado, ni se percataba de su ínfima higiene.

En Libertad Digital detallan algo sobre la ayuda estatal de 2.500 euros por nacimiento. El dinero no se pagará hasta después de Navidades. ¿Justo antes de las elecciones, para que nadie se olvide?

Quizá ustedes no se han enterado, pero en Ibiza han tenido un problemilla con un barco que ha empezado a soltar combustible. Se está formando una buena cantidad de alquitrán en las playas ibicencas. Pero, tranquilo, que este buque no se llama “Prestige”. Por cierto, en HazteOír.org encuentro un texto en que se especifica ubi sunt aquellos protagonistas del Nunca Máis.

Localizo una nota de prensa de Europa Press. El Gobierno español, en contra de lo que dio a entender hace unas semanas, ha vuelto a considerar que las aguas españolas están bajo la jurisdicción de nuestra soberanía. Así, las fuerzas de seguridad nacionales han apresado el barco Ocean Alert, de la empresa Odyssey. El Ocean Alert ondea bandera panameña y recalaba en Gibraltar. Al salir del peñón, fue interceptado. Los británicos se han sentido ofendidos, porque se creen que carecemos de derecho sobre nuestro mar.

Madrid. 12 de julio de 2007

Echo un vistazo al blog de David Álvarez, joven empero avezado periodista. Cuenta que el Parlamento Europeo acaba de prohibir la producción de termómetros de mercurio. Supongo que ustedes guardan alguno en la mesita de noche o en el cajón de las medicinas. Había que agitarlo bien antes de colocárselo unos minutos en la axila. Al menos en mi casa lo usábamos así. Estaba bien frío cuando te lo ponías. Y había que encajarlo adecuadamente, pues de lo contrario no marcaba la temperatura.
David coindice con los de El País, recordando de manera vívida algunas anécdotas de termómetros rotos y mercurio desparramado por el suelo. Gotitas metálicas y viscosas que resbalaban por las baldosas.
En casa nunca se nos rompió el termómetro, pero ¿por qué nos ponemos tan nostálgicos? ¿Nos asusta la vertiginosa capacidad de caducar de los utensilios hodiernos?

El diario de Prisa añade unas notas informativas: «La demanda mundial de mercurio roza las 3.600 toneladas al año, de las que unas 300 corresponden a la Unión Europea. De estas últimas, unas 33 se destinan a la fabricación de aparatos de medición, y casi el 90% para termómetros médicos y domésticos, según datos difundidos por la Eurocámara. El pasado 16 de junio, el Parlamento Europeo aprobó otra directiva que prohíbe exportar mercurio desde la UE a países terceros al tiempo que abogó por instalar un almacén para sus residuos en Almadén (Ciudad Real), localidad que alberga la mayor mina de este metal del mundo desde tiempos de los antiguos romanos».

Madrid. 11 de julio de 2007

He comprado un cuarto de jamón en la tienda de abajo. No se trata de un ultramarinos de barrio con despacho de madera y una colección de botellas de licor cubiertas de polvo. Es un local pequeño, ordenado e impoluto, con tres mostradores: frutería, charcutería, y carnicería. Ninguno de los géneros los han obtenido de saldo. Ternera de Guadarrama, tomates de Murcia, melones de Villaconejos, legumbres de Tajuña, embutidos de Castilla.
Luego compro yogures en Alcampo. Hay una docena de categorías: bífidus, desnatados, sin lactosa, kefir, de cabra y oveja, en tarro de cristal, de soja y otras variantes. Los naturales y de sabores sólo ocupan un 10% del espacio.

Madrid. 10 de julio de 2007

Me han picado un par de mosquitos en el pie. Debió de ser mientras dormía de noche. Antes no había mosquitos en Madrid. Ahora veo, de vez en cuando, algunos grandes, tan largos como un ojo. Los mosquitos típicos de la España interior no pasan de ser puntitos negros y torpes. Pero han entrado en el país unos con aspecto tropical. Ágiles, con alas y trompa perfectamente reconocibles. Patas estiradas. Ibáñez dibujaba dípteros de esta envergadura en sus Mortadelo y Filemón. Al parecer, se trata de los “mosquitos tigre”. Su sola probóscide mide más que cualquier hormiga casera.

Por supuesto, desde anoche duermo en la otra ala de la casa. Se trata de una habitación y una cama más amplias, cuya ventana da a un parterre con plátanos, coníferas y adelfas.

Madrid. 9 de julio de 2007

Anoche me desperté a eso de la una o las dos. Alguien tenía encendido el televisor a un volumen excesivo que se percibía en todo el patio de vecinos. Tras esperar unos minutos, el sonido seguía escuchándose con esa intensidad impropia de los momentos del sueño. Así que salí al rellano y procuré atinar a oídas la casa de donde procedían aquellas amplias ondas sonoras. Localicé su origen dos pisos encima del mío. Llamé al timbre hasta cuatro veces. Al final, me atendieron, aunque sin abrir la puerta. Informé a la inquilina de la situación, por si no se daba cuenta. Enseguida bajó el volumen, o quizá incluso apagó el televisor.
La vecina de marras —casada— no adolece de escasa capacidad auditiva, ni aparenta haber cumplido los cincuenta. Aun podría decirse que no está de mal ver. De cualquier modo, sinceramente, me da igual cuál fue el motivo para que, a esas horas, ella hubiera subido tanto el volumen del aparato. Del televisor, se entiende.
Hace un par de años se le cayó a mi tendedero la parte inferior de un bikini. Sucedió así: un servidor iba a recoger la colada y se encontró con algo nuevo entre las pinzas y las cuerdas. No me prodigo en las tiendas de Calzedonia, aunque también vendan bañadores para hombre. En cuanto pude, me llegué al piso inmediato de encima para devolver la prenda, pero Estela me dijo que no era suya. Subí otro piso más, si bien nadie contestaba. Como justo después un servidor había quedado para cenar en un restaurante, opté por dejar el “trapito” en la guantera del coche. Me sentí demasiado apurado de tiempo, como para pasar por casa, dejar esa parte del bikini, volver a cerrar con llave, etcétera. Molesto error por mi parte, y no sólo porque me lo olvidé ahí durante un par días.

Obviamente, la vecina de marras —cuyo nombre no conozco— se hallaba en casa la siguiente vez, y le di la parte inferior del bikini.

Madrid. 8 de julio de 2007

Cerca de casa se halla un pequeño jardín con un madroño y plantas aromáticas: lavanda, hierbabuena, romero, áloe. Cogo una brizna chiquita de hierbabuena, y la trasplanto en mi arriate.
Durante esta semana asaré con vinagre de Módena las patatas que, desde hace unos meses, he cultivado en la terraza.

Madrid. 7 de julio de 2007

Anoche emitieron en Cuatro un reportaje de Jon Sistiaga sobre Corea del Norte. Con una magnífica redacción, describían la kafkiana y agobiante atmósfera de aquella nación asiática. Idolatría al líder, represión y adoctrinamiento político, paroxismo castrense, pobreza, tergiversación de la historia, inspección hipocondriaca de cada palabra, anulación de la personalidad. En las imágenes sólo sonreían los dirigentes del Partido. Todos los demás norcoreanos mostraban un semblante apático. Muerto. Nadie sonreía.
Un catalán se declara orgulloso de colaborar con el régimen socialista. Gestiona a nivel internacional las relaciones públicas de la tiranía. Viste uniforme militar.
Los periodistas occidentales entran en el país mintiendo. Alegan cualquier profesión menos la de periodistas. Su estancia en Corea del Norte se halla vigilada y dirigida por los comisarios del Partido. Ellos les requisan el teléfono móvil, cuando cruzan la frontera. A cada rato, les revisan las notas que toman, sus grabaciones, sus fotos, sus conversaciones.

Ayer Zetapé modificó los nombres que integran el Consejo de Ministros. Salen las dos cracks de la legislatura —la Calvo y la Trujillo— y entran dos personajes plenamente identificados con Mefistófeles en La Moncloa. Durante la semana nos acordaremos de la Chacón.
La abstemia, vegetariana y desaborida Salgado cede su puesto en el Ministerio de Sanidad a Bernat Soria. El nuevo Ministro lleva un tiempo empeñado en investigar con células madres embrionarias, y, aunque no ha conseguido ningún resultado aceptable, se ha ganado el puesto de epígono de Einstein o Galileo entre la progresía.
En La Gaceta de los Negocios leo: “El nuevo titular de Sanidad, Bernat Soria, es un hombre polémico, especialmente para sus colegas científicos, que se ha estrenado con un gesto de adulación que tiene pocos precedentes: proclamar que Zapatero, que lo ha nombrado ministro, se merece no uno, sino dos premios Nobel: uno a la honestidad y otro a la solidaridad”.

En Aceprensa localizo algunos artículos sobre células madre. Las investigaciones con embriones resultan infructuosas, pero la experimentación con células madre adultas ha permitido notables aplicaciones médicas.
Recientemente se han hecho públicos nuevos avances en el uso de células madre de adultos, en concreto para regenerar el tejido cardiaco de víctimas de infarto. El mes pasado, un paciente de 66 años se convertía en el primer español tratado con implantación de células madre adultas procedentes de su propia médula ósea, para reconstituir el tejido de miocardio muerto después de un infarto sufrido unos días antes de la operación. Antes se habían llevado a cabo, también con éxito, intervenciones semejantes en otros hospitales” (2 de octubre de 2002).
En noviembre de 2001, la Technology Review, revista del MIT, incluía una colaboración de Stephen S. Hall. Según el autor, las células madre adultas —al contrario que las embrionarias— permiten un espléndido elenco de posibilidades; “tienen mucha más versatilidad biológica y son capaces de diferenciarse en muchos más tipos de células de lo que nadie había pensado”. Hall muestra su opinión acerca de por qué los progresos logrados con las células madre adultas se ocultan en la prensa, al contrario que la propaganda sobre las posibilidades de las células embrionarias. En palabras de Hall, “para muchos investigadores, ha llegado a ser casi políticamente incorrecto hablar con llano entusiasmo de los estudios sobre células madre adultas;no porque no sean prometedores, sino porque tales elogios inevitablemente son armas en manos de los contrarios a la investigación con células embrionarias”.
En Nature Genetics (5 de septiembre de 2005), se afirmaba que los cultivos de células madre embrionarias desarrollan mutaciones parecidas al cáncer.
Hace más de cuatro años, un artículo aparecido en Science desmontaba las hipotéticas propiedades terapéuticas de las células madre embrionarias en relación con la diabetes. Algunos investigadores habían publicado sus pretendidos avances en la producción de insulina a partir de embriones. Entre esos investadores se contaba Bernat Soria. Sin embargo, los biólogos Douglas Melton y Jayarak Rajagopal, de la Universidad de Harvard, desmontaban en Science las alegres conclusiones de Soria. Según los de Harvard, las células embrionarias de marras segregaban insulina, porque la habían absorbido de otros tejidos. Pero no la producían.
En julio de 2006, los de Aceprensa se entrevistaron con James Sherley, profesor en la división de bioingeniería del Massachusetts Institute of Technology (MIT). «¿Se podrán usar alguna vez las células madre de embriones humanos para curar enfermedades? A la vista de las inestables propiedades biológicas de las células madre embrionarias, es difícil prever que algún día puedan tener uso terapéutico directo. Esta promesa fue la primera información engañosa por parte de los partidarios de investigar con embriones humanos. Como en los tejidos maduros están ausentes muchos factores que dirigen el desarrollo de las células embrionarias, cuando éstas se implantan en tejidos adultos producen malformaciones cancerosas. Así, hallar un modo de utilizar directamente células madre embrionarias para trasplantarlas en un paciente es tanto como resolver el problema del cáncer. Algunos investigadores en células madre embrionarias, con insuficiente conocimiento de la biología celular de los tejidos maduros, prometieron ingenuamente desarrollar nuevas terapias con células adultas obtenidas a partir de células madre embrionarias. Estos científicos pasan por alto que las células adultas, carentes de la capacidad de regenerarse propia de las células madre, no pueden emplearse para tratamientos prolongados en tejidos maduros, que requieren continua regeneración».

Queridos lectores, perdónenme el rosario de citas con que los martirizo. Terminamos.
César Nombela, catedrático de Microbiología en la Universidad Complutense, ha puesto a la venta su libro “Células madre, encrucijadas biológicas para la Medicina”. En esta obra ustedes pueden leer lo siguiente: «No hay experiencia del empleo de células de origen embrionario en clínica humana. Al contrario de lo que sucede con las adultas, no se ha podido diseñar estudio alguno de terapia experimental con líneas de células madre humanas de origen embrionario. (...) Dejando aparte la valoración ética del empleo de embriones humanos para derivar células madre, hay dos razones por las que el hipotético empleo de células madre embrionarias resulta tan inseguro que hasta ahora no se ha podido abordar ningún tratamiento con células de este tipo. En primer lugar, está el problema de la compatibilidad inmunitaria, por la limitación en el número de líneas celulares. El segundo problema es el del potencial cancerígeno de las células de origen embrionario cuando son trasplantadas a un organismo adulto, como ha puesto de manifiesto la experimentación animal. (...) Se han tomado iniciativas para la creación de bancos de células humanas de origen embrionario (...) Se han aprobado otros bancos, como el de Granada (España), cuya evolución y posibilidades están por sustanciarse. La web www.clinicaltrials.gov recoge un buen resumen de ensayos clínicos en todo el mundo. En ella se informa de más de 550 ensayos registrados con células madre adultas, la mayor parte ensayos diseñados para tratamientos de enfermedades, mientras que unos pocos se refieren simplemente a la recogida de materiales celulares que podrían utilizarse para tratar. Solo aparecen dos estudios planteados con células madre embrionarias, ninguno de los cuales constituye un ensayo clínico con enfermos, sino que se refieren a la creación de bancos de líneas celulares a partir de embriones que puedan ser donados para investigación y, en su caso, experimentación clínica».

Uhm, reflexionemos un poco. Las células madre embrionarias no sirven para nada. Por el contrario, las células madre adultas o los tejidos de cordón umbilical están propiciando la aparición de técnicas para solventar problemas de pérdida de córnea, diabetes, miocardio, etc.
Sin embargo, el Gobierno actual de España promueve la investigación inútil, y dificulta la investigación provechosa. ¿Por qué?
Además, todas las televisiones y medios en general ensalzan las presuntas virtudes de la experimentación con embriones. Incluso entrevistan a gente contrahecha, hemipléjica y tullida para que nos hagan verter lagrimitas, y convencernos de lo mala que es la Iglesia con la matraca que da sobre los embriones.
¿Tan importante es atacar a la Iglesia, que al PSOE le importa un pepino si una técnica se ha demostrado mejor que otra?

¿Se imaginan ustedes lo que pasaría, si Aquilino Polaino fuera nombrado Ministro de Sanidad por el PP?
¡Qué digo! Se avergonzaron de él, tras llevarlo al Senado.

Casi todos los medios españoles ofrecen un buen ejemplo de su escasa capacidad crítica y tratan a Soria como científico eminente.
En El País lo llaman “La voz de la razón biomédica”. «Bernat Soria, el nuevo ministro de Sanidad, se ha destacado por su defensa de la investigación sobre células madre (...) la cuestión de las células madre embrionarias, una prometedora técnica biomédica descubierta en 1998, defendida por la mayoría de los científicos y atacada sin misericordia por los obispos (...) Soria no sólo es un científico solvente, y lo parece, sino que es un médico plenamente consciente de su responsabilidad con los pacientes. (...) Soria no ha buscado el papel de científico estrella con que se le puede ver maliciosamente».

Disienten pocos. En Intereconomía destacan los pingües ingresos de Soria a cargo de la Junta de Andalucía. Ingresos que no se compensan con descubrimientos. Ingresos libres de cualquier auditoría. Como la Bardem, pero con probeta.
En Internet Política, Montse Doval titula: “Bernat Soria, ministro: una pésima noticia”. «A Zapatero sólo le falta nombrar a un clérigo chiita como encargado de asuntos religiosos para terminar de poner en práctica su proyecto radical para España. Bernat Soria, el investigador que nunca descubrió nada pero con un estupendo departamento de márketing, ha llegado a lo que quería: a ministro».
En Hispanidad van más lejos: “Bernat Soria, un homicida convertido en ministro de Sanidad”.

Madrid. 6 de julio de 2007

Les expongo algunos temas que aparecen hoy en las webs de costumbre. Y mañana abordamos el tema más relevante.

En El Confidencial Digital se han molestado en analizar los números de la última encuesta de Sigma Dos. La empresa que realiza los encargos demoscópicos para El Mundo ya les adelanto que no me resulta muy creíble. El caso es que un poco menos del 60% de los encuestados declara no haber visto ni un minuto el debate. ¿En serio? ¿Ustedes creen que hasta el 40% de los españoles siguió —aunque fuera un poquitín— esa sucesión de discursos insoportables?
Este aspecto no lo rebaten los de El Confidencial Digital. Se centran en que “casi un 35% de los consultados aventuró un ganador del debate sin haberlo visto”.

Me encuentro este titular en El Confidencial: “Pesimismo en la judicatura por la imagen politizada del Tribunal Constitucional”.
¿Saben ustedes cuántos magistrados del Constitucional han accedido al cargo, debido a un nombramiento político?
Ocho de doce son nombrados por las Cortes. Dos por el Gobierno. Y los otros dos, por el Consejo General del Poder Judicial, que a su vez también adolece de cierta intervención.

En Hispanidad hablan un poco de economía. Citan a Eduardo Zaplana, para relatar que “los españoles cobran un 4% menos que hace 3 años y pagan un 40% más por su vivienda que cuando Mister Bean llegó a Moncloa”.
Contraponen macroeconomía con microeconomía. La primera marcha correctamente, “según los termómetros habituales de análisis: déficit público, inflación crecimiento del PIB y creación de empleo”. Desde este punto de vista y tal como señala Hispanidad, los criterios para determinar la bonanza económica no han variado desde que Rodrigo Rato prometió el cargo de Ministro.
Sin embargo, “en materia de vivienda, ZP es tan capitalista como Aznar. Se trata de construir mucho, no para que los jóvenes puedan acceder a una vivienda modesta, sino como activo mobiliario —sí, mobiliario— con el que especular. (...) la progresía es cada día más capitalista, más plutócrata”.

Madrid. 5 de julio de 2007

El domingo llevé a mis sobrinos a la piscina. Rectifico; sólo llevé a dos. En casa de mi hermano hojeé un libro de Gustavo de Arístegui sobre el yihad en España. En uno de los mapas se llegaba a sostener la cifra de 27 millones de mahometanos en Europa. Por supuesto, no cuenta Turquía. Me temo que ni la zona tracia.
En casa dispongo de un “Atlas universal Aguilar” de 1973. A pesar de tener un palmo de altura y dos dedos de grosor, se trata de un volumen profuso en nombres y cifras. Aparece la isla maltesa de Ghawdex (del latín gaudium), la localidad sarda de Iglesias, una docena de poblaciones en Ceilán, datos sobre volcanes, lagos, cimas, altitudes medias de los continentes, índices de natalidad, proporción de poblaciones rurales y urbanas, idiomas, etc. Con datos de 1965, este libro señala que 200.000 personas hablaban el vasco. Número cuatro veces superior al que registraba el romanche, pero treinta y cinco veces menor que el del provenzal. Dos millones de seres humanos se manejaban en guaraní, y hasta una decena en quechua o aymara.
Pues bien, según este atlas de Aguilar, hace unos cuarenta años 13’8 millones de seguidores del Profeta ya vivían en Europa. El censo de nuestro continente rozaba los 650 millones de habitantes, y el planeta superaba los 3.500. Para el inicio del siglo XXI calculaban que seríamos 6.400 millones de personas en el mundo.

Consulto algunas webs de noticias. Afirman en Hispanidad que “el Gobierno italiano gestionará el 46% del parque nuclear español”. Endesa controla 3.600 MW producidos en las centrales nucleares, lo que supone el porcentaje señalado. Iberdrola anda a la zaga, con un 42%. Aventura Hispanidad que dentro de unos meses ENEL, Acciona y E.ON comenzarán a despiezar la compañía eléctrica que hasta hoy dirige don Manuel Pizarro.
¿Se acuerdan ustedes de aquello de los “campeones nacionales”, y la importancia de velar por los “sectores estratégicos”?

Los de El Confidencial Digital analizan la reciente promesa de Zetapé; los 2.500 euros para los recién nacidos. Aseveran que ni siquiera sus ministros saben quién ni cómo dará ese dinero. No saben si con desgravaciones, cheque al portador, o vales de comida. Tampoco aciertan a señalar qué instancia entrega o paga —no es lo mismo— el parné de marras. Según esta web, Zapatero ha improvisado tanto, que ni los suyos entienden sus palabras. Algunos comentan la noticia expresando su malestar, porque la medida no se restrige a los españoles, sino que abarca aun a todos cuantos gocen del permiso de residencia.

Madrid. 4 de julio de 2007

Durante los últimos días varios españoles han fallecido en Oriente Medio a consecuencia de atentados islamistas. Siete civiles han muerto en Yemen. Seis soldados han caído han caído en El Líbano. De ellos, tres procedían de Colombia y se habían enrolado en la Brigada Paracaidista.
Mi paisano Ortega y Gasset, en “La rebelión de las masas” presentaba su pesimista reflexión sobre la re pública, tal como en su tiempo, y en el nuestro, se estructura. Como si se tratara de un espejo, habla del Imperio de los Antoninos, aquel clan hispánico que gobernó Roma desde el 96 hasta el 192 de la era Cristiana. «El Estado gravita con una antivital supremacía sobre la sociedad. Esta empieza a ser esclavizada, a no poder vivir más que en servicio del Estado. La vida toda se burocratiza (...). La burocratización de la vida produce su mengua absoluta (...). La riqueza disminuye, y las mujeres paren poco. (...) el ejército tiene que ser reclutado entre extranjeros (...). Los extranjeros se hacen dueños del Estado».

Madrid. 3 de julio de 2007

Echo un vistazo a la prensa web. En Libertad Digital informan sobre el programa “España Directo”, del que ya hemos hablado en alguna ocasión. Cuentan que el Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid condena a TVE y a Mediapro por competencia desleal; emiten lo mismo que “Madrid Directo” (Telemadrid), con idéntico formato, a la misma hora y con sus antiguos profesionales. Por ello, deben dejar de producir y emitir este espacio dentro del ámbito de la Comunidad Autónoma. Además, se les impone la obligación de indemnizar a la cadena regional con 90.000 eurinchis e intereses. En la sentencia consta que «TVE dispone de capacidad y medios para recabar los servicios de los mejores profesionales, sin necesidad de captar a los que se dedicaban a hacer “Madrid Directo”».

En El Mundo ofrecen las respuestas y preguntas de un encuentro digital con los autores de “Los Simpsons”. Según Matt Groening y Al Jean, sus personajes «son amarillos para no parecerse a ningún otro personaje de dibujos animados de ningún otro sitio. Y si estás cambiando de canal con el mando a distancia, rápidamente descubres en que (sic) canal están “Los Simpson”».

Afirman los de El Confidencial Digital que “el PP ordenó retirar ejemplares de la revista Chesterton en un acto de presentación de un libro”. «Para el acto, organizado y sufragado por Libros Libres y, por lo tanto, sin vinculación directa con el Partido Popular, se habían colocado ejemplares de Chesterton en las butacas vacías, a fin de dar a conocer la publicación. Se da la circunstancia de que Álex Rosal, el editor de Libros Libres, es también presidente de la editora de Chesterton, revista que se autodefine como “cristiana, española, constitucionalista y libre”».

Madrid. 2 de julio de 2007

Me cuenta un amigo que Jesús Encinar es el principal promotor del apoyo de Google y el Instituto de Empresa al “Orgullo Gay”. Encinar, homosexual declarado, corta todo el bacalao de Idealista, amén de guardar buena amistad con uno de los responsables de Google España. Quien, a la sazón, también entiende. Encinar, cuya preparación profesional nadie discute, recibió parte de su formación en la escuela de negocios de María de Molina.
Por cierto, mi amigo se queja de ése de Google, porque no le ha pagado alguna factura.

Madrid. 1 de julio de 2007

Ayer por la tarde y noche estuvimos de capea. Debíamos de ser más de sesenta; no conocía a la mitad. El recinto de la capea dispone de cafetería, comedor con karakoe, su albero con estrados y palco, zaguán, un pequeño jardín, y una pérgola que se usa como pista de baile. El predio estaba circundado y, a medias, cubierto por chopos.
Los que regentan el negocio habían dispuesto los diferentes juegos y los dirigían; un partido de fútbol con vaquilla, carreras de burros —id est, pollinos al principio, y humanos después—, vaquillas más o menos crecidas, etc. El partido de fútbol se disputaba sin balón, dado que cada equipo marcaba gol, si conseguía atraer la res hacia la portería del contrario, y el animal la rebasaba. Hubo un “delantero” que mereció tres buenas cornadas. Luego, se aplicó betadine.
Una acabó con esguince de tobillo, y otro con tendinitis en una muñeca.
Tras varios pases de montera y huídas al burdalero, empezó un nuevo capítulo: el bar con vaquilla. En un cuadrilátero metálico se metieron siete o nueve chicas. La estructura las cobijaba de cualquier embestida. En la parte superior del cuadrilátero había una repisa donde despachaban sangría. Quien quisiera un trago, debía aventurarse hasta la mitad del coso, donde se servía la bebida. Por supuesto, la vaquilla rondaba por la arena mientras, y con un semblante que reflejaba una actitud poco sosegada. Un servidor cogió uno o dos vasos. A pesar de su aceptable sabor, opté por invitar a una rubia que estaba a mi vera. Ella calzaba unos Converse sobre calcetines azul marino, y vestía una camiseta blanca de tiras y canalé, de escote abotonado. Había dejado al descubierto tres ojales.
Antes de la cena, llegó el turno del toro mecánico. Uno de los que regentan el negocio accionaba el mando, y, según quién estuviese montado, aplicaba mayor o menor intensidad. Cuando se subió la rubia de la que hemos hablado, el del control orientó el toro mecánico hacia sí —lo contrario que en las demás ocasiones—, para verla de frente, e imprimió unos vaivenes extremadamente medidos. Ella seguía sin abrocharse el escote.
Todos disfrutamos, a lo largo de la capea —terminamos a las dos o tres de la noche—, tanto como el experto de las palancas del toro mecánico.

No pasó desapercibida durante aquellas horas otra rubia. Llevaba una camiseta azul de tiras de Hugo Boss, y unas bermudas de color café con leche. Tras la cena, empezó a beber cubatas y a bailar de manera desaforada, sola o mezclada con el resto de la gente.
Me dijeron que es la novia de uno de los dueños del lugar.


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© J. M. Sánchez G.