Madrid. 30 de noviembre de 2007

Atravieso Alcalá por el pasadizo subterráneo que hay junto al Banco de España. Veo alguien detrás de unos cartones dispuestos como paredes. Observo durante un momento, y pregunto al inquilino si no le importa que haga una foto a los cartones. Él no aparecerá en la imagen. Me responde, con acento árabe, que cuánto le pago. Nada.
Sigo mi camino.

Madrid. 29 de noviembre de 2007

Veo por la noche una película que he tomado de la biblioteca. “Viaje alucinante” (1966), con Stephen Boyd —Messala en “Ben-Hur”— y Raquel Welch. Ese año se estrenaron otros tres largometrajes de Raquel Welch, entre los que descuella “Hace un millón de años”, puro homenaje al hipotético bikini cavernícola bien escotado. Tengo la impresión de que a nadie le importó nunca un pepino que la Welch fuera o no mala actriz. Entre 1967 y 1969 participó en nueve películas más, nada reconocidas por el cine, pero mucho por el público.
A todo esto, “Viaje alucinante” se trata de una obra de ciencia-ficción en que se logra reducir un vehículo submarino al tamaño de un leucocito. En la nave se guían con mapas de papel.

–Un momento. ¿Raquel o Rachel?
–Raquel, Raquel. Su padre era boliviano —pero no a la manera de Evo Morales, y a los frutos me remito— y su madre de ascendencia irlandesa. La Welch se llamaba Raquel Tejada, nacida en Chicago en septiembre de 1940.

Freixenet ha contratado a Scorsese para el nuevo anuncio del cava. En esta ocasión, el director gringo simula haber localizado un guión breve, a medias y confuso de Hitchcock. Así que se dispone a filmarlo. El resultado resulta vistoso, con una recreación aceptable de la atmósfera de “Con la muerte en los talones” y otras películas del cineasta británico. Como entonces, la música de Herrmann constituye una parte esencial de la diégesis.

Compro El Economista, Abc y La Gaceta de los Negocios. Los dos segundos dedican espacio a unos empresarios del aborto detenidos en Barcelona. El primero incluye un par de páginas acerca de las inversiones de los jeques árabes en Europa. Los Emiratos Árabes Unidos llevan tres décadas largas empeñados en invertir las ganancias del petróleo en otros negocios más sostenibles. Dubai se está conviertiendo en una mezcla de Miami, Las Vegas, Londres, Marbella, Ibiza y “Lawrence de Arabia”. Casi la mitad de la Bolsa londinense es propiedad de tipos que viven en el Golfo Pérsico y se llaman Ahmed o Ibrahim. Pretenden que Emirates, a base de patrocinar equipos de fútbol o Copa América, se convierta en la primera aerolínea del mundo. Y que el aeropuerto de Dubai rebase a Nueva York, Francfort del Main o Barajas.

En La Gaceta informan sobre una marcha “popular” marroquí —no oficial, pero sí bastante verde y oficiosa— para invadir Perejil. El 10 de diciembre es el día D.

Madrid. 28 de noviembre de 2007

Llego tarde a casa. Entro casi al tiempo que una vecina. Mientras inspecciono el buzón, ella pulsa el botón del ascensor. Se monta y cierra, sin preguntarme si deseo subir.
Continúo por las escaleras.

Madrid. 27 de noviembre de 2007

Me acerco a la biblioteca de la Comunidad de Madrid donde me prestaron el DVD de “[La] muerte en Venecia”. Para regresar a casa, espero un autobús. En la parada veo unas pegatinas del Partido Comunista —Izquierda Unida—. Celebran los 90 años de la revolución bolchevique. En una de ellas, Lenin ordena: “Os toca a vosotros”. En otra, se destaca que “la lucha continúa” en América, gracias a las banderas de Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador. Se les une la insignia tricolor de la II República.
Ya se ve que en nuestro país hay libertad para festejar los golpes de Estado, las tiranías y los genocidios.

Les dejo extracto de una noticia que leo en Libertad Digital: «Un grupo de afiliados y simpatizantes del Partido Comunista ha denunciado este lunes en Madrid a Pío Moa por supuestas injurias a las Cortes, al Parlamento Europeo y a “asociaciones de presos, víctimas y represaliados del franquismo”. (...) Se tacha [a Pío Moa] de “personaje de la extrema derecha franquista” y de “revisionista” con la doctrina de la Historia de la Guerra Civil y del Franquismo. Se descalifican como “repugnantes” sus investigaciones, se le imputan injurias a las víctimas del franquismo y se le equipara a los pro-etarras que hacen apología del terrorismo. (...) “La extrema derecha española”, concluyen, “no debe permanecer en la privilegiada impunidad de la que parece gozar y los delitos cometidos por Pío Moa deben someterse a la Justicia”. (...) La decisión comunicada este lunes por la Audiencia Nacional, de archivar la denuncia contra el grupo pro-terrorista de punk-rock Soziedad Alkohólika. Como ha informado Libertad Digital, en el mismo Auto se condena a las víctimas a pagar los gastos que su denuncia ha causado a la burocracia judicial».

Madrid. 26 de noviembre de 2007

En los últimos días me han llegado un par de publicaciones de la Universidad. Alfredo Triviño trabaja para el señor Murdoch, leo en Redacción. Ha diseñado para el maganate de News Corporation un nuevo gratuito británico, The London Paper.
Conocí a Alfredo en la facultad; era hermano de una conocida o amiga mía. Nunca conseguí tenerle cariño. A ella a veces la veo por Serrano.

Un compañero de promoción, Ander, ha escrito un reportaje a su estilo sobre Belchite, aquella localidad aragonesa donde nacionales y frentepopulistas se repartieron importantes raciones de estopa. En Nuestro Tiempo, Ander ofrece una redacción esmerada, aséptica y natural. Él, que se expresa en perfecto vascuence y castellano, muestra una descripción de Belchite desprovista de trazas políticas. El texto se encuentra cargado de recuerdos humanos.

En Libertad Digital encuentro este titular: “El Gobierno preguntará a Chávez qué significa congelar las relaciones”. Parece que en el gobierno desconoce el significado de las palabras. A lo mejor el Ministro de Cultura puede aclarar las dudas.

Madrid. 25 de noviembre de 2007

Anoche cenamos en una caseta prefabricada de la sierra. Nos acostamos a las dos, tras acabar una botella de Brugal. Esta mañana nos hemos levantado pronto. El agua estaba fría y nos hemos desayunado café con pan, chocolate y magdalenas.

A las diez y media entramos en el hayedo de Montejo. Nos explican el microclima de la zona, la forma de podar los árboles, el crecimiento de cada especie, las características de las cortezas y las hojas, así como algunas particularidades de los ejemplares centenarios que ahí se encuentran. El guía nos muestra una especie de helecho venenoso que crece casi al final del bosque. Se parece a la marihuana.
Habitan el paraje zorros, jinetas, musarañas, rapaces, cérvidos y otra fauna que no se deja ver. Brezos y algún abedul aportan variedad cromática.
Tras un robledal, empieza el hayedo, salpicado de acebos junto a un riachuelo que, en realidad, es el comienzo del Jarama. El frío hace que la superficie del agua se hiele. En algunas partes, una fina película de hielo cubre el Jarama.


© José María Sánchez G.


© José María Sánchez G.


© José María Sánchez G.


Reflejo borroso sobre el hielo, y nítido sobre el agua.
© José María Sánchez G.


El agua líquida parte en dos la película de hielo.
© José María Sánchez G.

Madrid. 24 de noviembre de 2007

Ayer por la tarde me monté en la línea 6 del Metro, la gris. A mitad de trayecto, entró en el vagón un hombre que pedía dinero y recitaba un poema. En los versos hablaba de que, llegado al hogar, los destellos de la bombilla que le recordaban la fugacidad de la vida y la inconsistencia del dinero. Vestía pantalones vaqueros desgastados, blanquecinos. Enjunto, sucio, con la barba hundida en las mejillas.

Madrid. 23 de noviembre de 2007

Me han pedido que consiga el DVD de “[La] muerte en Venecia”. En la biblioteca de mi barrio la tienen, pero se encuentra en préstamo. Me dicen que en la biblioteca pública del distrito vecino disponen de una copia aún en los anaqueles. Así que me llego al barrio de al lado. Me informan de que está en préstamo. Les replico con lo que me contaron en la otra biblioteca. “Es que esa es de la Comunidad de Madrid, y esta del Ayuntamiento”, responden.
Me pateo todo el distrito vecino y, tras varias vueltas, localizo la biblioteca regional. Rodeada de rejas, con estancias pequeñas de techo bajo, carteles y papeles colgados de las paredes. Hace calor dentro. Me atienden con cierta amabilidad, pero la sección de películas está desordenada. Me pongo a inspeccionar uno a uno los estuches de DVD hasta que localizo la producción de Visconti. Tardo un cuarto de hora.

Esa parte del distrito está formada por inmuebles de pocos pisos, construidos hace cinco décadas. De algunas casas se tiende la ropa hacia la calle. Los parterres se han cubierto de hojarasca.
En un cruce observo un coche aparcado. Un BMW con siete u ocho años. Sin ruedas. Unos ladrillos elevan el turismo, para evitar que descanse sobre los discos, ya oxidados. En las ventanas hay unos folios en que se lee: “no está abandonado, ha robado algún hijo de puta”.


© José María Sánchez G.


© José María Sánchez G.

A los pocos minutos veo unos niños sudamericanos que atosigan a otro junto a un portal. Llevan mochilas, supongo que con libros y cuadernos. Luego reflexiono. ¿No debía de haberles preguntado si tenían un problema? Pero, ¿viven en mi mundo?

Madrid. 22 de noviembre de 2007

He incluido en este dietario algunos escritos que llevaba pendientes de este mes. Perdón por el retraso.

Madrid. 21 de noviembre de 2007

Reunión de trabajo en una escuela de negocios que ha adquirido un chalé y un extenso predio cerca de la carretera de La Coruña. Ahí trabaja una mujer de ojos zarcos y pelo cobrizo con quien departo un buen rato. Delgada, casi ñudosa, tiene dos hijas y la obligación de que la escuela alcance cierta reputación.

Madrid. 20 de noviembre de 2007

Anoche uno de los parterres estaba anegado. De una tubería soterrada emanaba agua limpia.
Esta mañana han venido para arreglar la rotura. No ha parado de llover en todo el día. Al final de la tarde, todo quedaba arreglado. Y llovía con más insistencia, de manera copiosa.

Uno del Ministerio de Interior asegura que teme un ataque nuclear de un grupo terrorista.
Montse Doval incluye un vídeo sobre otra proclama tremendista: la del “calentamiento global”. ¿O era “cambio climático”?

Madrid. 19 de noviembre de 2007

Pepiño Blanco ha opinado sobre la propuesta del PP para rebajar impuestos. Ya conocen ustedes el estilo elegante, la agudeza intelectual, la precisión léxica, la entonación pulcra, con que se expresa Blanco. Me resulta entrañable, y aun familiar. Porque me recuerda a ese primo al que estamos obligados a invitar a nuestra boda. De forma irremisible, sin más alternativa que incluir alguna errata en las señas postales adonde le enviamos la invitación. Ese primo que lleva un pantalón y una chaqueta que, a pesar de la similitud cromática, nunca formaron un traje. Ese primo que acude vestido de marrón y blanco, y con una corbata de franjas azules y grises. Ese primo que devora las gambas rebozadas y las croquetas, y que no para de interrumpir conversaciones.

Gracias a parientes como Pepiño, nuestras nupcias incluyen variopintas impresiones. Por un lado, guardamos la evocación idealizada de la esposa; ebúrnea, irreductible, excelsa, decidida. Por otro, nos queda esa huella pastosa y tosca, ruda, que deja Pepiño cuando, satisfecho de sí, nos da una formidable palmada en la espalda, y se dirige a la novia llamándola “chata”.

Madrid. 18 de noviembre de 2007

Paso parte de la tarde en casa de un amiga. Ha hervido agua con té y ha invitado a un viejo conocido que ha cocido en el horno magdalenas con arándanos. Echamos unas manos de cartas. Viene la madre del improvisado repostero. Ella tiende a expresarse con conatos de sarcasmo.
Por lo que relata, debió de cumplir la veintena al terminar la Guerra Civil. Se marchó y anduvo un tiempo en un campo de prisioneros alemán, en la francesa Dijon. Luego cruzó el océano y se afincó en Chile. Dice que a los “republicanos españoles” les concedían becas y alojamiento gratuito. Allí estudió Filosofía y Letras. Cada mes les dejaban fiado en la carnicería. Pero sigue resentida con Franco, y también con Pinochet; “tipos así te estropean la vida”.
Mientras esta mujer comía ternera fresca y de balde, mi padre debía contentarse con bocadillos rellenos de aire.

Madrid. 16 de noviembre de 2007

Perdón, perdón, perdón. ¡Vaya mes! Les dejo unas impresiones más pictóricas que textuales, y dentro de poco les relato algunas anécdotas.
Por ejemplo, una que me sucedió la semana pasada. Iba a repostar gasolina en la calle Alberto Aguilera. Delante tenía el turismo de una joven, a la izquierda, y una moto, a la derecha, cuyo conductor terminaba de echar combustible. La del turismo vestía una camisa corta y se inclinaba sobre el depósito. Se le quedaba al descubierto la parte inferior de la espalda. El motero se quedó un rato observando.
Cuando me llegó el turno, la chica me preguntó algo. Aproveché para indicarle que quizá le resultaba algo escasa la tela de su ropa, sobre todo por el inopinado espectador de dos ruedas.


Esta foto es de un hotel de Tánger. En la esquina inferior derecha, un servidor. Este verano.
© José María Sánchez G.


Una excursión por la sierra, el día 3.


Servidor fotografía un par de botellas de huisqui. Lavinia, en la calle Ortega y Gasset.
El licor se destila en Escocia de forma exclusiva para esta tienda.
Las botellas están numeradas, cuestan 40 euros y su contenido es de color claro.
© José María Sánchez G.


Calle Velázquez anteayer. © José María Sánchez G.

Madrid. 15 de noviembre de 2007

Leo que la Selección nacional de fútbol estrena equipación. Esta mañana veo a dos chicos en el supermercado que hablan entre sí en inglés. Sus pieles son pálidas y aparentan algo más de veinte y menos de veinticino. Uno viste con la nueva camiseta de la Selección.

Madrid. 14 de noviembre de 2007

En Libertad Digital ya han destacado las “perlas” de los “sabios” que el PSOE ha fichado para elaborar su programa electoral. Con todo lo discutible que pueda ser LD, les dejo algunos extractos:

- Según Lakoff, si la derecha gana es sólo porque usa resortes ocultos de nuestros cerebros para engañarnos.
- Wangari Maathai, defensora a ultranza de la ablación del clítoris. En otro lugar leo su teoría de que el SIDA es un virus diseñado por los occidentales, con el objetivo de aniquilar a los negros. Premio Nobel.
- Barbara Probst-Solomon dixit: “Cuando viajo por Europa paso bastante tiempo en la habitación del hotel, repasando la cultura local a través de los canales de televisión”.
- Joseph Stiglitz, defensor de la eficiencia de las empresas estatales frente a las privadas.
- Helen Caldicott es una gran luchadora contra el uso de energía nuclear, excepto si es utilizada por Irán o Cuba.

El patronímico de Barbara Probst-Solomon se me antoja cercano. Quizá por mi tatarabuela judía, Josefa de la Rosa Hervás.

Madrid. 13 de noviembre de 2007

Hago algunas fotos con el teléfono que me entregaron ayer.


Plaza del Conde de Valle Suchil — © José María Sánchez G.


Calle Argensola — © José María Sánchez G.

Madrid. 12 de noviembre de 2007

Reunión breve con el nuevo cliente. Me da un teléfono de empresa. Nokia serie N.
Nos tomamos un refresco en un bar junto a la calle Almagro. Cuatro euros.

Madrid. 10 de noviembre de 2007

Paso el fin de semana cerca de El Soto del Real. El pueblo cuenta con una iglesia del siglo XVI de ribetes románicos. Madera, granito, una copia de El Greco.

Compro nueces y castañas en un ultramarinos de una familia navarra. También me llevo una tableta de chocolate con miel que elaboran en la región foral.

Olmos, cedros, abetos, robles, plátanos, pinos. El suelo se ha llenado de follaje muerto y bellotas de roble. Los abejorros devoran los madroños colorados.
Me prestan un teléfono con cámara.


© José María Sánchez G.


© José María Sánchez G.

Madrid. 8 de noviembre de 2007

Tres semanas atrás me llegó una carta de la Jefatura de Policía. Cuando el peruano aquel chocó contra mi Ibiza, llevaba un servidor dos semanas con la ITV pasada de fecha. Por eso me impusieron una multa. El otro día me dijeron en una sucursal del Santander que podía abonar el importe ahí mismo. En la carta no señalaban eso, sino que me indicaban las oficinas de Arturo Soria como lugar de pago.
Llamo por teléfono para averiguarlo. Las señas las encuentro en la web del Ayuntamiento, por cierto. Al otro lado de la línea escucho una locución automática que se repite una y otra vez. Marco las teclas para gestiones concretas, pero se vuelve a oír la grabación de bienvenida. No especifican el horario de invierno, sino el de verano.
Me monto en el metro; hay trece estaciones. A mitad de trayecto, se sienta enfrente un hombre con bigote, ropa de color verde apagado y una maleta de tela de Coronel Tapioca. Lee “El talento de Mister Ripley”.

Entro en las oficinas de Arturo Soria y encuentro en la zona de pagos a una sola persona. La que atiende la ventanilla. Le pregunto si podía haber apoquinado el dinero en un Santander. Me responde que, en este caso, sí.

En casa como unas judías pintas y poco de tortilla de patatas.

Echo un vistazo a Libertad Digital. El PSOE y sus amigos se han olvidado del buen talante. De la Vogue despotrica de Aznar, y Zetapé de la COPE y los obispos. Hablando de prelados, Setién ha vuelto a abrir la boca.

Madrid. 3 de noviembre de 2007

Hemos estado de excursión en la sierra. Vienen tres argentinos. Uno lleva a su hijo de casi dos años. Dice que ya es todo un chulito madrileño. Otro, quincuagenario, comenta que la carne que ha comido aquí no se le antoja un ápice de menos calidad que la de su país. Además, ha conocido de la existencia del pan con aceite. Al principio lo extrañó sobremanera, pero ahora lo desayuna casi a diario.
Charlan sobre la sierra. Los tiene enamorados. Con sus paisajes, sus constantes cambios cromáticos y de lozanía, de semana a semana. Nivosa en invierno, floreada en primavera. Ahora, mitad verde, mitad ocre.

Madrid. 1 de noviembre de 2007. Kalendae novembres

Desde ayer inspecciono algunas webs para conocer el contenido de la sentencia del 11M. Los jueces nos entregan tres condenados por los atentados, docena y media por delitos diversos —aunque sin relación con dichas acciones—, algunos absueltos y seis centenares de páginas. No se determina quién preparó las bombas, ni quiénes planearon las actividades terroristas.
El Gobierno y la Fiscalía —permítase la tautología— llevaban emperrados tres años y medio con una superproducción de la Warner acerca de AlQaida, Iraq y los “cerebros” del 11M. Pero la sentencia invalida esta explicación tan redonda y definitiva. Tampoco admite las tesis alternativas que algunas acusaciones habían esbozado durante el juicio. Quizá los magistrados del Tribunal no han dado la razón a nadie, porque nadie llevaba la razón.
Mientras, algunos familiares y víctimas se han puesto bastante histéricos. Se han pegado casi cuatro años creyéndose a pies juntillas cualquiera de las superproducciones. Es normal.

Por su parte, los medios de comunicación han redactado los titulares que más los favorecen. La Gaceta de los Negocios se intenta convencer de que sus periodistas no han leído la sentencia: “11-M, caso cerrado”. Según el periódico de la calle Pantoja, el Tribunal “desmonta la conspiración”. Sin duda, se olvidan de que también “desmonta” la “teoría oficial”. En este sentido, La Gaceta concuerda con Zapatero, quien insiste en que todo está claro. Si así fuera, se trataría del primer atentado de tales dimensiones cuya responsabilidad recae en sólo tres personas, ninguna de las cuales lo ha planeado.
El País sostiene una interpretación más dura: “La mentira, condenada”. No se refieren a las divagaciones de la Fiscalía, puesto que en su edición impresa afirman: “La sentencia del 11-M confirma la autoría islamista y descarta a ETA”. Lo cierto es que los marroquís condenados no pertenecen a una organización terrorista con nombre específico, sino que, de acuerdo con la decisión de la Audiencia, integran una asociación yihadista anónima.
El Mundo, en los kioskos, dice lo opuesto al Grupo Prisa: “Absueltos los cerebros del 11-M”. En su web aclaran la reacción del PSOE: “Blanco acusa a Aznar de ser autor intelectual del engaño masivo del 11-M”. A lo mejor Pepiño nos saca de dudas algún día de estos y nos desvela dónde se hallan los terroristas suicidas, ya que tanto sabe de “engaño masivo”.
En Libertad Digital nada cambia: “La sentencia del 11-M no recoge autores intelectuales ni detalla cuál fue el arma homicida”.
En La Razón templan gaitas: “ni ETA, ni Irak”.

¿Quiénes son los condenados?, dirán ustedes. Jamal Zougam, marroquí residente en España detenido dos días después de los atentados. O sea, el día antes de las elecciones. José Emilio Suárez Trashorras, asturiano algo trastornado, detenido una semana después de los atentados. Y Othman El-Gnaoui, otro moro que vive en España, detenido el 30 de marzo 2004. En menos de veinte días los tres resultan arrestados. Entonces, el Ministro del Interior se llamaba Ángel Acebes, que de Primera Comunión sólo tiene la cara.
En resumen, una sentencia que no contenta a nadie. Probablemente porque una sentencia no se escribe para alegrar. Como en el fútbol, todos queremos ser entrenadores de la selección nacional, pero sólo uno consiguió un título. Hace mucho. Al menos, Rajoy se muestra cauto y no ha contradicho al Tribunal.
¿Algún día sabremos si aquel desastre obedecía a designios directos de Ben-Laden, Enigma o el capitán Nemo? ¿De dónde arribó el parné con que se cubrieron los gastos? ¿Saldrá de su escondrijo el ingeniero de pirotecnia? A no pocos les conviene que estas cuestiones sigan irresolutas. Siempre nos quedarán los suicidados de Leganés.

Anteayer llamé a una amiga, porque conoce personas que pueden echar una mano a mi hermana con los niños. Ayer mismo la conoció mi madre y le ha causado una gratísima impresión. Viene de Bolivia, por cierto.

En el parque cercano a mi casa el madroño ya tiene sus frutos casi maduros. Los probaré de aquí a dos semanas.


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© J. M. Sánchez G.