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Comentarios, notas, impresiones sobre tendencias, comunicación corporativa, literatura y filología. O lo que sea.

Con Jorge Bustos en Caixa Forum

7 de diciembre de 2014:

El otro día asistí a una conferencia en Caixa Forum Madrid —un edificio en el Paseo de El Prado que parece suspendido en el aire; da vértigo acercarse, como si fuese a caer en el momento en que traspases el umbral—. Jorge Bustos departía sobre raíces culturales, Occidente, el futuro. O algo de eso. Al final, y siguiendo los vicios por los que Apolo me castiga, pregunté —es decir, fui el primero en preguntar—; pregunté con mi impostura de cooltureta. Como podemos escuchar en el vídeo, no anduve con la soltura que me gusta. Pero disfrutamos, que es lo que cuenta.

One man’s initiation. Dos Passos

28 de noviembre de 2014:

Publico una reseña de la primera novela de John Dos Passos, uno de aquellos escritores nacidos en Estados Unidos, y que influyeron tanto en la literatura del siglo pasado. A grandes rasgos, en La iniciación de un hombre, Dos Passos relata sus propias peripecias en la I Guerra Mundial; su pasión por Europa, el contraste entre la industria militar herrumbrosa y la naturaleza tímida y siempre sugestiva. Una lograda novela juvenil en que se emplea la técnica calidoscópica y “behaviorista”.

Este mundo ya no existe; es la Europa de 1914

“Los alemanes pagan”

21 de noviembre de 2014:

A principios de 1945 Ismael Herraiz publicó Europa a oscuras, una colección de crónicas que este periodista español había redactado desde casi el principio de la II Guerra Mundial hasta el postrero empeño de la Wehrmacht, aquel ejército comandado por oficiales de bellos uniformes fimbriados de amaranto. Herraiz era un germanófilo entusiasta del régimen nacido con el Alzamiento del 18 de julio; y es también un periodista veraz que se horroriza del sistema racista imperante en Alemania, de la idolatría al Estado y al Volk que Hitler y su camarilla de clase media-baja impuso durante doce años. Cuenta Herraiz que, durante la triunfante campaña de 1940, iba con un grupo de periodistas internacionales, siguiendo a la retaguardia alemana. En una granja, un reportero americano pide un vaso de leche; y el granjero francés le ofrece un trago, mientras le insinúa: “Los alemanes pagan”. Homérico.

En Prusia Oriental; no Ismael, sino Modesto en 1944

Cuatro lunas

12 de agosto de 2014:

Estos días la posición de la Luna es una de las más próximas posibles. En realidad, el satélite no gira “en torno a la Tierra”, sino que ambos cuerpos giran en torno a un centro común y proporcional de gravedad. Que se encuentra a unos 10.000-12.000 km. del centro del planeta. Sus órbitas, además, no son circulares, sino elípticas. Gracias a estas irregularidades, existe la vida tal como la conocemos: con sus estaciones, noches, días. Algunos dicen que el actual perigeo lunar permite apreciarla mucho mejor. No tanto, si hablamos de observación ocular. En cualquier caso, he aquí cuatro imágenes tomadas casi a la vez, pero con distintas opciones de captura —fotos de teléfono. El resultado no imita al ojo. Evidente.

Perigeo lunar

La casa de Lúculo

5 de agosto de 2014:

El periodista gallego Julio Camba escribió varios libros sobre viajes, hábitos, tendencias sociales. Podría llamarse costumbrismo periodístico, ensayo o reportaje libre, y se trata de un tipo de textos similar al más sólito en Josep Pla, Ramiro de Maeztu, Chaves Nogales o González-Ruano, por colocar algunos nombres variados. De este último acabo de leer Mis casas, editado por la Fundación Mapfre; la misma fundación que durante casi cuarenta años ha convocado un premio con el nombre de González-Ruano. Aunque, como dice Jorge Bustos, la fundación, al enterarse de que don César era poco o nada correcto, decidió eliminar el premio. Y por eso ya no existe.
Vuelvo a Camba, porque dentro de un momento devuelvo a la biblioteca La casa de Lúculo —edición de Reino de Cordelia (Madrid, 2010)—. El libro es buen ejemplo no sólo de los gustos del autor, sino de la época. En aquellos años la cocina era, por definición, francesa; los restaurantes madrileños apenas pasaban de tascas donde lo mejor eran los guisos; el olor a ajo ahogaba la atmósfera española. Y, en consecuencia, los vinos españoles solían catalogarse como peleones, mientras que los franceses se convertían en los casi únicos merecedores de tal nombre. Otro caso opuesto a lo que nosotros conocemos. En la Roma clásica, los vinos de calidad eran los italianos y, según las circunstancias, también algunos griegos o españoles. Sin embargo, los galos no valían la pena. A fin de cuentas, el vino y la comida devienen en último escalón de la civilización; un pueblo bárbaro produce licores pésimos y platos repugnantes; un pueblo con complejidades y dioses civilizados cuenta con fantástica bodega y despensa... siembre que no olvide sus orígenes rurales. Por eso Camba advierte del peligro que encierra perder el instinto: nos dejamos llevar por el pensamiento y eso nos empuja a no acertar casi nunca (p. 156). Y, cuando aún no existía en España ni el concepto de autovía, don Julio vaticina: «la construcción de las pistas automovilísticas, donde [nos] espera un gran porvenir de comidas uniformes y de paisajes-anuncio» (p. 184).

La gastronomía, lo que nos diferencia de los animales

Cisne del Manzanares

30 de julio de 2014:

Bajo los chopos y los álamos, cerca de los juncos y de las patas que nadan y se pelean en un trecho del río, ahí pasa la tarde el cisne.

Cisne en el Manzanares

Una de crítica textual

8 de julio de 2014:

Hace muchos años —muchísimos— conocí a Mario Tascón. Fue profesor mío el penúltimo año de carrera; durante mi último año de carrera su empresa —entonces Unidad Editorial (El Mundo)— sacó un par de colecciones de CD interactivos muy parecidas a mi proyecto de final de carrera. “Nuestro” proyecto, porque se trataba de un trabajo de grupo. Con el paso de los años, he observado otros movimientos más curiosos de Tascón. Uno de tantos es la publicación con su hermano de una novela estructurada en torno a uno de los varios episodios de venta y adquisición del códice Sinaítico. El libro se titula La biblia bastarda y, en resumen, se trata de un compendio de datos mal comprendidos y peor explicados sobre manuscritos antiguos, y más en concreto acerca del descubierto a finales del s. XIX en un monasterio de aquella península entre Egipto e Israel —entonces, Imperio Otomano.
El códice Sinaítico contiene numerosas lagunas —lapsus, omisiones involuntarias—, algo habitual en los manuscritos antiguos. Una de esas lagunas —que se corresponde con la extensión de dos líneas (25 caracteres)— se localiza al final del versículo Lucas XXIV, 51: “y era llevado al cielo”. Esto sirve a Tascón para elaborar una teoría alucinógena; a saber, que todos los demás manuscritos bíblicos —los cuales, por término general, sí incluyen ese final del versículo— están errados; que la Iglesia se inventó en el siglo IV ó V el pasaje de la subida de Cristo al Cielo; que el resto del Sinaítico —donde aparecen más referencias explícitas a la Ascensión— no se debe interpretar al pie de la letra. Por supuesto, siglos —milenios, si no excluimos a los alejandrinos— de filología no deben ser tomados en consideración, pues desmontan pieza a pieza la teoría de La biblia bastarda.
Aunque el propio códice Sinaítico contradice el montaje de Tascón, el argumento del autor no es otro que situar a este manuscrito como el más antiguo. Igual le da que el códice Vaticano tenga la misma antigüedad —como está en el Vaticano, Tascón asume que ese códice no es más que una filfa. Tascón —en cuya formación académica no hay rastro de Clásicas— desconoce todos los rudimentos del tema, e incluso parece no estar al tanto de la publicación —a mediados del s. XX— de la colección de papiros Bodmer. Dentro de los Bodmer destacan un par de códices con los evangelios de Lucas y Juan... escritos dos siglos antes que el Sinaítico. Y por supuesto el citado versículo se halla completo, en consonancia con la tradición manuscrita.
Esta es la laguna aludida:
Manuscritos Lucas XXIV, 51
Sinaítico Lucas XXIV, 51 en S

Y este es otro ejemplo de lapsus (Juan VI, 55-57) —otra laguna de dos líneas (24 caracteres):
Juan VI, 55 en mss. y en S
Antes de terminar. El Sinaítico era un libraco olvidado en aquel monasterio; despreciado por los monjes, no le reconocían valor. Por eso lo vendieron barato a un filólogo alemán que apenas podía disimular su gozo. El manuscrito adolece de copiosos errores, sobre todo, lo que nosotros podríamos llamar “faltas de ortografía”; se confunde a veces la “e” larga y la breve —que en griego son dos letras distintas, como en español existen “b/v”; “y/ll”— y casi siempre se simplifica el diptongo “ei” en “i”. Como en griego todos los infinitivos acaban en “ein”, y el Sinaítico los deja en “in”, suena parecido a nuestro “estao” en vez de “estado”.
Para concluir. El principio del versículo de Lucas que comentamos incluye la palabra “dieste” —διεστη— (“se alejó”), tanto en el Sinaítico como en los demás manuscritos. Esta palabra aparece sólo una vez en todo el Nuevo Testamento; se trata de una forma específica y facultativa de un verbo muy concreto, y esta forma posee un matiz de alejamiento completo, casi de enemistad. Poco antes, en el mismo evangelio (Lucas XXII, 41) también se habla de Jesús que “se alejó”, pero en ese caso se emplea otro verbo carente de ese matiz. Curioso, pues el Nuevo Testamento usa un vocabulario sencillo, repetitivo, fácil.

Papyri Bodmer XIV et XV

Allá donde fueres...

24 de junio de 2014:

Publico un artículo en torno a valoraciones morales a lo largo y ancho del mundo. Es decir, qué opinan sobre el alcohol, el aborto o la homosexualidad en Irán, España o Chile. Me baso en un análisis del Pew Research Center (Global Views on Morality 2013), elaborado a partir de una encuesta en cuarenta países, con un total de 40.117 entrevistados. Las respuestas podían ser: “aceptable”, “inaceptable”, “no es una cuestión moral”, “depende de la situación”, “no sabe / no contesta”. Los resultados indican una notable diferencia entre los países occidentales y el resto. [Leer aquí artículo completo].

Rita - Gilda

1934, Mundial de Italia

1 de junio de 2014:

En el Abc se anunciaba una nevera electro-automática «con innumerables ventajas sobre la nevera de hielo». Se informaba sobre cómo ir a la Playa de Madrid, que permanecía abierta hasta última hora, en autobuses que salían cada diez minutos desde Eduardo Dato. El alquiler de un piso en Chamberí costaba unas 200 pesetas mensuales. A lo largo de todo el día en los frontones Jai-Alai y Chiki-Jai, los madrileños apostaban en partidos de pelota —sobre todo, parejas femeninas. Era jueves, 31 de mayo de 1934, y en Florencia se enfrentaban la Furia Española y la Squadra Azzurra. Los anfitriones saludaban con el brazo en alto, al estilo fascista. Por su parte, los jugadores españoles se negaban a imitar el gesto —no en vano representaban a una república «democrática de trabajadores de toda clase»—. La organización de aquel Mundial dependía de Achille Starace, secretario general del Partito Nazionale Fascista. El partido acabó con varios goles anulados a los españoles, y muchos golpes encajados que el árbitro no sancionó. Como no podía ser de otro modo, y siguiendo la máxima nietzschiana de que el más fuerte siempre lleva la razón, Italia ganó el torneo.
Ese mismo día en La Coruña, un mitin de Azaña acabó también a puñetazos.

Mundial de fútbol de 1934, Italia

Las bicicletas no son para Madrid

22 de mayo de 2014:

El Ayuntamiento —esa entidad determinada hace poco por Alberto Ruiz-Gallardón, y desde hace dos años por Ana Botella— ha concluido la primera fase de su nuevo plan de bicicletas. El plan es caro e inútil, aunque esto es ya sabido, en primer lugar, por sus promotores. El plan consiste en eliminar plazas de aparcamiento en la calle —en especial en los distritos de Salamanca y Retiro, supuestos “graneros de votos” del PP—, para ocuparlas por estaciones de bicicletas de alquiler. Dos de estas estaciones se han colocado justo en frente de empresas particulares junto al Parque de El Retiro que llevaban años dedicándose justo a este negocio. Otra parte del plan consiste en prohibir que se circule a más de 30 km/h en coche por gran parte de la ciudad. Los carriles más afectados por esta limitación son los destinados a los autobuses municipales, cuyas frecuencias de paso son cada día peores. Así, se alcanza el objetivo: entorpecer, y por tanto eliminar, el tráfico rodado. No el de los vehículos oficiales. Por cierto, Ana Botella no vive en Madrid, sino en un chalé a las afueras de Pozuelo.

Las estaciones de bicicletas de Ana Botella en Madrid

Los marcianos del Papa

11 de mayo de 2014:

El obispo de Roma —un jesuita argentino, valga el pleonasmo— suele expresarse con su aire de párroco y sus argumentos rápidos. De este modo, para señalar la apertura del Bautismo a todos los hombres, ha llegado a un tropo muy curioso: los marcianos. Se ha referido al primer Papa, que admitió bajo su techo y en los sacramentos a los no judíos, a pesar de que muchos circuncisos según la ley de Moisés se escandalizaban. Pedro estableció sin duda posible que la vida sacramental —la vida de la Iglesia— no queda ceñida al antiguo pueblo hebreo, sino que debe ofrecerse a todo ser humano. Así, el actual obispo de Roma ha dicho que sería algo así como recibir a los “marcianos verdes, con narices largas”. La cuestión no estriba sólo en comparar a los gentiles con los marcianos, sino en deslizar una hipótesis que carece de base teológica. Dado que los marcianos no son humanos —no comparten ADN, no hay genealogía compartida—, y dado que los ángeles no pueden acceder a los sacramentos, ¿qué sentido tiene tal ejemplo? No en vano, el Credo se empeña en destacar que Jesús es “perfecto Dios y perfecto hombre”.

Inocencio X, por Velázquez

Sin parqué, suelos de mosaico romano

25 de abril de 2014:

Entre las provincias de Madrid y Toledo hubo abundantes casas rústicas romanas. Mansiones solariegas próximas a algún que otro edificio público —una basílica, un templo, un foro— en torno al cual se aglomeraban las chozas de los labriegos. Eran localidades similares —idénticas en muchos casos— a lo que nosotros hoy consideramos pueblo en su sentido más alejado de la civilización, de la urbe. El pueblo de los abuelos, de Paco Martínez Soria y de las partidas de dominó en el bar. Zócalos de sillería y paredes de ladrillo. A las afueras de Carranque (Toledo, muy cerca de los madrileños Griñón y Batres) se hallaron hace 30 años los restos de una de esas villae, entre los que destacan los mosaicos —es decir, los suelos— de la mansión señorial. Dibujos a base de teselas y estancias con decoración más simple..

Mosaico oceánico en la casa de Carranque

Un chica afgana con los ojos de una diosa griega

13 de abril de 2014:

El otro día me topé con la foto de Sharbat Gula, una jovencita —doce años— afgana que apareció en la portada de la revista National Geographic. La chica vivía como refugiada en Pakistán y la retrató Steve McCurry. Esa imagen se convirtió en un símbolo de la ocupación soviética. Mejor dicho: del intento de ocupación soviética. Hablamos de 1984 y, como justo han transcurrido tres décadas, se ha localizado a Sharbat, para tomarle otra fotografía y comparar. Pero las comparaciones... De cualquier modo, ¿qué llama la atención de esa imagen? Los ojos, verdes. La mirada. Lo demás —el contexto, la guerra, la mujer en el Islam— nos dará igual dentro de cien o quinientos años. Sus ojos son indoeuropeos; hay algo en común con los celtas que llegaron al norte de Siria —de cuyos descendientes procedían los Omeyas—, y con los griegos que adoraban al rubio Zeus y a su ojizarca hija Atenea. Los mismos griegos que acompañaron a Alejandro en su conquista oriental. Algo de ese rostro femenino de Pompeya.

Afganistán. Pompeya

Pequeña oportunidad de negocio

31 de marzo de 2014:

Sí, pequeña. Si fuera “grande”, no la escribiría aquí; la habría patentado y mandado en un informe de 80 páginas a una consultora que paga las horas como si fueran semanas. Algo en consonancia con lo que leo en esta entrevista (con Mats Alvesson): «es parte de la tendencia general de abandonar lo sustancial y apostar por la imagen». Pequeña oportunidad: un poco de dinero y no más. Se trata de las aceiteras de los bares y restaurantes, que el Gobierno tiene prohibidas desde noviembre. A lo largo de 2014 las aceiteras deben retirarse de este tipo de locales, y, en un principio, sustituirse por “monodosis” o envases complejos de un solo uso, sin posibilidad de relleno. Los bares y restaurantes, en vez de tirar sus aceiteras al bidón de reciclar vidrio, pueden venderlas a los clientes —aquí una oportunidad pequeña—, o regalarlas como detalle. Y, en vez de “monodosis” a 1€ o gratis, pueden abrirles una botella nueva de aceite de oliva virgen (3 ó 4€ el litro), y añadirla por sólo 4 ó 6€ a la cuenta de la mesa —otra oportunidad pequeña—. Si el motivo argüido por el Gobierno es la mejora de la calidad y de la información, el dueño de un restaurante puede prodecer igual que con el vino. Además, visto así, con el pago de la cuenta, el cliente tendría derecho a llevarse la botella de aceite a su casa.

Oleum, acetum, piper, sal

Un eucalipto en Madrid

24 de marzo de 2014:

Mientras estudiaba la carrera, escribí una novela dividida en dos grandes conjuntos de relatos entrelazados. No conseguí publicar, aunque el libro quedó finalista en un concurso literario que ganó Zoé Valdés. ¿Era Zoé Valdés? Tampoco lo juraría. En cualquier caso, remití una copia a un autor que ha sacado muchos títulos con diferentes editoriales. Conocía a un hermano suyo, y por eso pude contactar con él. En esos tiempos, las copias se enviaban impresas y encuadernadas. Tras varios meses, aquel escritor —bastante exitoso en su rango— me contestó: la trama carecía de continuidad, debía leer más, el vocabulario resultaba poco elaborado... Sin embargo, ¿debía fiarme de esos consejos, cuando él aseguraba estar metido en una “borágine” (sic)? En otra ocasión, quedamos para hablar en persona. Fue más duro, y me echó en cara que mi libro añadía dentro de una descripción un eucalipto en Madrid. Le respondí que en la ciudad de Madrid hay varios parques o parterres con eucaliptos —árbol desaliñado, cochambroso y alóctono—, y aquí tenemos unos ejemplares. Comparto esto, mientras recibo una muy atinada observación literaria.

Eucalipto en Madrid

Mi tercera Iliada en papel

17 de marzo de 2014:

Tengo en “pdf” los cinco tomos de las Homeri Opera de Allen y Monro (Oxford), que es una de las ediciones principales del texto original. Mejor dicho: la edición crítica de Allen y Monro es una de las grandes aproximaciones o reconstrucciones de lo que hemos de suponer fue el texto homérico allá por el siglo VIII a.C. Aunque sabemos que, en realidad, se trata de una reconstrucción del texto tal como quedó fijado en Alejandría en torno al s. III a.C. En casa dispongo de dos Odiseas en español —la traducción de José Luis Calvo y la de Luis Segalá—, así como dos Iliadas —otra vez Segalá y la de Emilio Crespo Güemes para Gredos—, y la traducción de Luis Alberto de Cuenca de los dos primeros cantos. Gracias a mi amigo, me he hecho con los cuatro tomos de la primera edición crítica española de la Iliada. El CSIC, dentro de la colección Alma Mater, ha tardado unos veinte años en completar esta obra. Durante este lapso, los alemanes de Teubner se han adelantado publicando otra edición aumentada, y han eliminado esa gran ventaja que aportaba Alma Mater: la incorporación de nuevas lecturas, en especial de los papiros revisados por José Torres Guerra.

Tomo IV de la Iliada de Alma Mater

La alegalidad es una forma de vida

16 de marzo de 2014:

No hablo de la “alegalidad” como el que habla de la “amoto” o la “afoto”; me refiero a ese tipo de situaciones en que no se contraviene la ley, pero tampoco se cumple. En los países de la Unión Europea, la legislación es tan profusa, que los personajes más turbios suelen contar con la ayuda de abogados con profundos conocimientos. Así, se da una paradoja: los expertos en violar las normas elementales de ética, moral o convivencia, encajan de forma óptima dentro de los desparramados mecanismos estatales, normas, directivas, leyes orgánicas y decretos. No en vano, son políticos quienes discuten y aprueban las leyes. Por eso, el mundo homérico que pervivía en la matanza del cerdo —y en la gallina que sacrificaba la abuela en casa— ha sido expulsado del orden y marcado con penas que un juez sentencia sin escrúpulos. Por contra, en la ventana de un coche, nos encontramos con esta tarjeta que he fotografiado y cuya señorita tiene rostro oriental. Hablando de orientales —vulgo, chinos—, ¿alguien sabe cuántas inspecciones realiza Hacienda o Sanidad en ese tipo de tiendas?

Tarjeta burda

El marketing barato existe... y de calidad

3 de marzo de 2014:

Los días de Carnaval suelen permitir varios tipos de celebración. El aspecto más llamativo es la necesidad de llevar un disfraz. En el caso de la vertiente que, de forma casi obligada, existe en los colegios, esto puede generar un problema de presupuesto en no pocas familias. A ello se suma el “inconveniente” de que, al menos en Madrid y en otras regiones, se zanja el viernes de Carnaval como día no lectivo. ¿Qué hacen los padres ese día, que sí es laborable? Sea como fuere, el jueves pude ver en un supermercado a una niña de unos siete años o nueve que iba con su madre. Llevaba disfraz de médico o algo similar: una bolsa grande y blanca de la basura que hacía de bata profesional y aséptica. La madre había pintado con rotulador grueso los botones, la línea que separa ambos lados, el bolsillo del pecho, los cuellos... Todos los detalles con un coste muy reducido y una ilusión en la niña enorme. Los bordes inferiores de la “bata” es el cordel elástico que sirve de cierre a la bolsa. Por otra parte, este fin de semana las flores de los prunos y cerezos en general han comenzado a tornarse rosadas. He aquí dos fotos nocturnas. Adivine usted cuál lleva flash.

Pruno o cerezo ornamental de Madrid
Pruno o cerezo ornamental de Madrid

Los niños, el fútbol, sábados soleados

23 de febrero de 2014:

Ya es una especie de ritual y topicazo —como en su momento era la misa dominical y el aperitivo de vermú y olivas— llevar al niño al partido de fútbol. Al partido de su equipo; al partido que juega él. Las escenas se repiten: chavales que imitan los gestos de los jugadores profesionales y televisados, padres que dan instrucciones tácticas para solapar al entrenador, mezcla de tosquedad con el balón y agilidad tan sorprendente como propia de esas edades. Ahora La Chopera (El Retiro) tiene pistas de pádel y campos de fútbol de césped artificial; y aún se quejan los chicos. Ellos usan botas con tacos de silicona. La última vez que yo jugué en La Chopera (diez años atrás), aquello no era más que una división ruda de campos de tierra sequísima. Al terminar el partido —dos o tres excelentes paradas del zagal—, hemos vuelto a casa caminando. Los cerezos ya están en flor, flor blanca. El fin de semana ha sido fantástico para pasear bajo este sol madrileño e invernal. Por cierto, el Don Pintxos, bar imprescindible durante décadas en Goya, ha cerrado. Ya no existe.

Don Pintxos

Andrea

16 de febrero de 2014:

De manera excepcional dejo enlace hacia fuera. En este caso, a mi antigua compañera de clase Andrea, que lleva un blog de verdad —esto de aquí, lo mío, es algo que aún no sé definir—. Cierto que mi anterior Dietario estuvo en funcionamiento desde 2006 hasta 2010, pero aquello carecía —así lo quise— de herramientas interactivas y demás modernidades. Ningún diálogo, cierto; en sí ya era herramienta de estilo, y con eso incluso sobraba. Pero Andrea, aparte de blog al uso, aporta una elegancia sencilla y esmerada que me recuerda a Audrey, a santa Audrey. Todo dicho.

Mourinho y los juzgados

9 de febrero de 2014 :

Un juez de la Audiencia Nacional está investigando la probable o presunta simulación contractual del Barça con Neymar, amén de ciertos tejemanejes con tufo de evasión fiscal. Eso que se llama periodismo deportivo ha encontrado una mina de oro para debatir sin sentido durante varios días; otra excusa más para no hablar de posiciones de laterales, rotaciones, pases con triangulación y todo eso que antes se llamaba fútbol. En este sentido, es una pena que José Mourinho no siga en la Liga española. Disfrutaría de lo lindo en sus ruedas de prensa, y los opinadores deportivos aullarían como el coro de este melodrama bufo. Aunque, en realidad, el entrenador nacido en Setúbal se basta él solo para lanzar metralla. No viene mal su chirrido de cartón piedra en un mundo tan hipócrita y corrompido.

Tópicos: carpe diem

28 de enero de 2014 :

La película Dead poets society (1989), cuyo título español es El club de los poetas muertos, contiene varios puntos que suelen engancharse en el espectador como si fueran anzuelos. Muchos jóvenes, tras verla, prefieren hacerse llamar Nuwanda (Nguanda), o se ponen de pie sobre la mesa de un profesor y sueltan un: «O capitán, mi capitán». Y, por supuesto, la mayoría se queda con el adagio del carpe diem, asumiendo que debe traducirse como una invitación al desmadre más vitalista. Es una banalización, algo casi inevitable en un contexto social tan poco amable con la consulta a los clásicos latinos en su lengua. Porque aquel genio llamado Horacio nunca pretendió proclamar el cachondeo constante como forma de vida. Casi al revés, pues las dos famosas palabras aparecen en Carmina I, 11, y lo que plantea el poeta romano es que no puedes fiarte del mañana, porque no sabes si va a existir. Debes apurar lo que tienes ahora, porque eres tan limitado, que sólo debes contar con lo que puedes alcanzar con la mano.

El propio punto de vista

19 de enero de 2014:

Traslado anécdota de un amigo que esta semana ha pedido a unos alumnos un ejercicio. Se trataba en realidad de un favor que ha pedido a dos chicos de unos trece años y de clases distintas. Quería que dos alumnos de comportamiento correcto y bien integrados con sus compañeros dibujaran en un folio la distribución de las mesas, con respectivos nombres. De esta forma, el profesor puede tener un diagrama completo de quién se sienta en cada lugar del aula. El encargo fue atendido con total premura; el plano del aula estaba hecho y entregado al profesor en el mismo día. Sin embargo, en ambos casos se dio una particularidad curiosa: los nombres de cada pupitre no estaban escritos para que el profesor los leyera sentado desde su mesa. Al revés: estaban escritos desde la perspectiva del alumno.

Sólo sabe bien el pan que ganas con tus manos

8 de enero de 2014:

Mi tocayo Eça de Queiroz escribió varios libros más o menos conocidos para el público español de cultura alta: Os Maias, O crime do Padre Amaro, O primo Basílio. Existen, sin embargo, obras más interesantes y breves de este autor portugués, como sus cuentos, sus impresiones periodísticas de viajes por Europa, o su Mistério da estrada de Sintra. Hace unos años leí en una fantástica edición de Cátedra O mandarim, cuya traducción resultaba sugestiva, aunque quizá un punto menos fiel que la de Acantilado. El relato me fascinó, y se me ha quedado grabada esta frase de vuelo poderoso, como acuñada por Séneca o Cicerón: «Só sabe bem o pão que dia a dia ganham as nossas mãos».

[Retomo el viejo Dietario, pero ya no como ejercicio de estilo]


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